Un charrúa disfrazado de hombre blanco se infiltra en mi escritura, deja huellas entre las letras; luego se esconde, observa de lejos.
Thursday, May 11, 2017
Wednesday, May 10, 2017
MONDAY, AUGUST 8, 2016
ARRABALERA
"¿Qué fue lo que tú le dijiste a mi marido?": preguntó la voz chillona, temeraria. Y no fue la Tita Merello en la película Arrabalera (Argentina 1950). Fue otra la transgresora. Tampoco era Buenos Aires, ni de noche. Eran las dos de la tarde en pleno verano caribeño -como si hubiese otras temporadas en esas islas-, entre copas en un bar de moda en La Placita de Santurce. Un hombre casi arrincona a su marido. Ella respondió sin pensar. Su marido la miró, medio atolondrado, se fue del grupo cuando vio que aquello no iba a terminar bien.
Con la certeza de que ella estaba en control del conversatorio -llena de autosuficiencia, segura de su estilo-, no podía darse el lujo o no tenía las herramientas, materia gris necesaria para entender que su estrategia lingüística, indagatoria, además de demasiado agresiva, ponía en duda la capacidad de su hombre para poder defenderse por su cuenta. Lo avergonzaba publicamente. Su desplazada solidaridad revelaba su ignorancia en cuanto a dónde y cómo se responde o pregunta sobre relaciones entre adultos. Todavía peor, esa voz chillona.
Tan distinta a la arrabalera de Tita Merello: más astuta, en control de todos los entornos, los usa a su favor. No chilla. Canta lindo, seduce.
*Arrabalera es una película argentina en blanco y negro dirigida por Tulio Demicheli sobre su propio guion escrito en colaboración con Ulyses Petit de Murat según la obra Un tal Servando Gómez de Samuel Eichelbaumque se estrenó el 25 de abril de 1950 y que tuvo como protagonistas a Tita Merello, Santiago Gómez Cou y Mario Fortuna.
https://m.youtube.com/watch?v=UH1x93rRXWg
Con la certeza de que ella estaba en control del conversatorio -llena de autosuficiencia, segura de su estilo-, no podía darse el lujo o no tenía las herramientas, materia gris necesaria para entender que su estrategia lingüística, indagatoria, además de demasiado agresiva, ponía en duda la capacidad de su hombre para poder defenderse por su cuenta. Lo avergonzaba publicamente. Su desplazada solidaridad revelaba su ignorancia en cuanto a dónde y cómo se responde o pregunta sobre relaciones entre adultos. Todavía peor, esa voz chillona.
Tan distinta a la arrabalera de Tita Merello: más astuta, en control de todos los entornos, los usa a su favor. No chilla. Canta lindo, seduce.
*Arrabalera es una película argentina en blanco y negro dirigida por Tulio Demicheli sobre su propio guion escrito en colaboración con Ulyses Petit de Murat según la obra Un tal Servando Gómez de Samuel Eichelbaumque se estrenó el 25 de abril de 1950 y que tuvo como protagonistas a Tita Merello, Santiago Gómez Cou y Mario Fortuna.
https://m.youtube.com/watch?v=UH1x93rRXWg
Monday, May 8, 2017
BOLERO #27: OLVIDOS (MONTEVIDEO A PUNTA EN VOZ DE LA TELLADO)
El bolero no tiene escape. Los recuerdos, "imposibles de borrar", escritos sobre la piel, "cicatrizados en el alma", en los pasos sobre una loseta.
Quién recuerda, quién es, no importa saber; "ni de dónde vengo", vienen, ni dónde están, dónde llegar, dónde comenzaron los laberintos emocionales caminados, bailados, sin poder parar.
No importa saber cuál es, fue la ruta, "la calle donde....", la que tantas veces ha sido andada por las páginas de novelas rosas, ensangrentadas por "flores negras" o enternecidas por un "acércate más".
En Manhattan, Montevideo, Punta, en cada uno de los hoteles, casas, hospitales, bares, se encuentran huellas, voces que retan a La Lupe, a una travesti en Youtube, a Johnny Albino o al disco durante una tormenta invernal y aquel verano austral; que les recuerdan su mentir, que el amor no mataron.
- No, no se acabó.
- Mentiste, solo me diste "mentira, maldad, falsedad".
-¿Bailamos?
Cada memoria, cada bolero, arrastra una imagen, un pacto indestructible. una acaricia por la espalda, un temblar inexplicable, silencios extensos, súplicas y besos tiernos, una lágrima, un grito inexplicable, un extenso suspiro, escritos sobre piedras, pantallas, "papeles, tan solo papeles".
- "No me platiques más".
- ¿Quién cantaba?
-"Si me ves cualquier día por esos lugares que yo frecuento, no me mires, no me hables...."
- Lo siento, perdóname, lo tengo que aceptar, el Porsche era de mi padre. No me olvides.
Quién recuerda, quién es, no importa saber; "ni de dónde vengo", vienen, ni dónde están, dónde llegar, dónde comenzaron los laberintos emocionales caminados, bailados, sin poder parar.
No importa saber cuál es, fue la ruta, "la calle donde....", la que tantas veces ha sido andada por las páginas de novelas rosas, ensangrentadas por "flores negras" o enternecidas por un "acércate más".
En Manhattan, Montevideo, Punta, en cada uno de los hoteles, casas, hospitales, bares, se encuentran huellas, voces que retan a La Lupe, a una travesti en Youtube, a Johnny Albino o al disco durante una tormenta invernal y aquel verano austral; que les recuerdan su mentir, que el amor no mataron.
- No, no se acabó.
- Mentiste, solo me diste "mentira, maldad, falsedad".
-¿Bailamos?
Cada memoria, cada bolero, arrastra una imagen, un pacto indestructible. una acaricia por la espalda, un temblar inexplicable, silencios extensos, súplicas y besos tiernos, una lágrima, un grito inexplicable, un extenso suspiro, escritos sobre piedras, pantallas, "papeles, tan solo papeles".
- "No me platiques más".
- ¿Quién cantaba?
-"Si me ves cualquier día por esos lugares que yo frecuento, no me mires, no me hables...."
- Lo siento, perdóname, lo tengo que aceptar, el Porsche era de mi padre. No me olvides.
Friday, May 5, 2017
BOLERO #51: LABERINTOS (MONTEVIDEO A PUNTA EN VOZ DE LA TELLADO)
No fueron los que filmó Almodóvar ni los que, mucho antes, grabó y caminó la Lupe en su disco L/P Laberintos de Pasiones. En otros espacios y por otros personajes, arrastrando los pies, a veces, o, en otras, a pasos ligeros tamboreando el eco, una pausa, una nota, un bolero, rastreados, caminados sus entuertos, rincones obscuros, entretejidos, "¿bailamos?", tenuemente ensombrecidos o ligeramente alumbrados por luces filtradas a través de las palabras; la melodía.
- ¿Bailamos?
- No, ahora no.
- ¿Tienes miedo?
- Sí.
Cantan, canta entregas completas, susurros, temores, amores prohibidos, desilusiones, ilusiones, deseos, pasiones, pasos lentos por interminables pasillos, dos amantes, boleristas, autor. Se encuentran: "...todo a media luz", y aseguran de que nadie los persigue, que su amor, "crepúsculo interior" delineado por "sombras nada más", no sea traicionado "...en el camino..." por "una sombra de odio" que una vez "apartó a los dos".
"Dos almas que en el mundo....", Leo Marini, se aman, "a media luz los besos, a media luz los dos", en un rincón, "en la oscuridad donde nadie va/ que no se oiga mas que tu respirar"; y en una esquina, "que es un escándalo dicen y hasta me maldicen por darte mi amor", al final de un largo y obscuro corredor gótico, se esconden y sacian sus placeres, "que si esto es escandaloso, es más vergonzoso no saber amar."
Siguen por el laberinto del cual nunca, quizás, encontrarán la salida; "que es un escándalo dicen", y con un bolero, "sigue la corriente y quiéreme más", descubran que los laberintos son su transitar por esta vida. Pausa.
Separan: "... tal vez nos veremos después".
- ¿Bailamos?
- No, ahora no.
- ¿Tienes miedo?
- Sí.
Cantan, canta entregas completas, susurros, temores, amores prohibidos, desilusiones, ilusiones, deseos, pasiones, pasos lentos por interminables pasillos, dos amantes, boleristas, autor. Se encuentran: "...todo a media luz", y aseguran de que nadie los persigue, que su amor, "crepúsculo interior" delineado por "sombras nada más", no sea traicionado "...en el camino..." por "una sombra de odio" que una vez "apartó a los dos".
"Dos almas que en el mundo....", Leo Marini, se aman, "a media luz los besos, a media luz los dos", en un rincón, "en la oscuridad donde nadie va/ que no se oiga mas que tu respirar"; y en una esquina, "que es un escándalo dicen y hasta me maldicen por darte mi amor", al final de un largo y obscuro corredor gótico, se esconden y sacian sus placeres, "que si esto es escandaloso, es más vergonzoso no saber amar."
Siguen por el laberinto del cual nunca, quizás, encontrarán la salida; "que es un escándalo dicen", y con un bolero, "sigue la corriente y quiéreme más", descubran que los laberintos son su transitar por esta vida. Pausa.
Separan: "... tal vez nos veremos después".
Thursday, May 4, 2017
BOLERO #60: REINCIDENCIA. MONTEVIDEO A PUNTA EN VOZ DE LA TELLADO
Se hizo bolero, comenzó "la noche de anoche", la noche de no terminar; tan llena de soledad, tan llena de ti.
"Ebria canción de amargura", de placer "que murmura el mar", logró reunirte conmigo y convertirnos en un solo, un algo, alguien "más allá de mí", más allá de ti.
- ¿Nos habíamos separado?
- No creo.
Me acompañaste, "me acostumbraste", me enseñaste "todas esas cosas", nos amamos. "que son maravillosas", entremezclamos furias y alegrías, risas, "llanto de luna".
La noche de anoche, "silencio de olvido", llenó la soledad, contigo, dentro, muy dentro de mí, de ti, se hizo carne, lujuria, recuerdos, "besos, muchos besos".
- ¿Bailamos?
"Ebria canción de amargura", de placer "que murmura el mar", logró reunirte conmigo y convertirnos en un solo, un algo, alguien "más allá de mí", más allá de ti.
- ¿Nos habíamos separado?
- No creo.
Me acompañaste, "me acostumbraste", me enseñaste "todas esas cosas", nos amamos. "que son maravillosas", entremezclamos furias y alegrías, risas, "llanto de luna".
La noche de anoche, "silencio de olvido", llenó la soledad, contigo, dentro, muy dentro de mí, de ti, se hizo carne, lujuria, recuerdos, "besos, muchos besos".
- ¿Bailamos?
Tuesday, May 2, 2017
DECORATIONS
Yes, the living room look could be found in any expensive furniture store show room. The navy blue wall following the gray one, the L shape sofa facing the huge marble table and thin line lights are not that uncommon in the eclectic minimalist mind-set of nowadays. The two chairs, faux chippendales, executed a jaque mate to the decoration stunt. A decoration that serves to explain the personality behind the edgy reaction to what was a sincere and hardly malicious opinion. It was not expected. After all, a comment on the selfies of the uppity looking guests -younger than the faux chppendales and the host, "as close to a store catalogue ad that a decoration can get", was never bitchy-intended.
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