Thursday, February 26, 2015

8. Noches. Montevideo a Punta: un bolero de la Tellado

Un golpe de suerte e historia: el mensaje cibernético no está insertado en el medio, no co-dependía de una libreta. Está en una nube y hasta ella se llega para encontrar a Pennies from Heaven y el enlace que no desapareció con la portátil donde originalmente llegó el correo electrónico y su link, una película.

- ¿Un robo? Se robaron la computadora del Porsche destruido. La película se fue con la portátil.
- ¿Por qué me trajeron aquí?
- Es la clínica más cara de Punta y la más cerca del accidente.
¿Su padre vive en Montevideo?
- ¿Dónde está èl? ¿Por que no está conmigo?
- Eso quiero saber yo.

Un mate, boleros, Corín canta "La noche de anoche", las últimas semanas, los últimos diez años disfrutando de esa calma de un amor que ya pasó, en esa etapa, a la edad cuando quedan solas, quietas las palabras, y hacen comprender, que se ha vivido esperando por un amor que ya pasó, un amor que sigue esperando, acompañado por la voz de la Tellado y el recuerdo de los delirios de la mujer de ojos color turquesa y largas acicaladas uñas color rojo subido en el Porsche en camino a Punta.

El retrato de Pedro Almodovar: Miguel Bosé - quizás fue él -, otro referente, en Madrid ante un - ¿dónde estoy? - dicho por quien estaba postrado - postrada, ¿era una ella? - en la cama.

Punta no es Madrid en todos los tiempos. Lo fueron en aquella noche cuando la voz de la Tellado cantó un bolero en camino a Punta del Este.

Sunday, February 22, 2015

7. Vistas. Montevideo a Punta: El bolero de la Tellado

"... estoy sintiendo lo que nunca sentí" enreda la una vez tranquila vida, ajustada a la edad, las rutinas, lo predecible, activa contradicciones, malogra las ideas sobre orígenes, sexo, deseos, y su "te lo juro, todo es nuevo para mí".

Frente al ventanal y la vista, el tejido blanco lo revuelve el viento, la tormenta invernal se integra al bolero que cantaba la Tellado en camino a Punta del Este. El Porsche, destruido. La vista, lo visto, el norte, en ánimo de Zen

- ... de su padre.
- Quien estuvo aquí, ¿era un policía argentino. ¿Qué le dijiste?
- El Porsche destruido es de tu padre.

No hay segundas oportunidades. Nada terminó. Pausas, estruendos, silencios, espacios libres, estrechos describen lo que puede ser "esa calma de un amor que ya pasó", en esa etapa, a la edad sesentona cuando quedan solas, quietas las palabras, los sentimientos apaciguados, hasta que vuelve, escribe, empezar de cero, de nuevo. y cuestionar, "qué tú estás haciendo de mí....". Una vez más, volvemos a amarnos sin barreras.

Acompañada por los delirios, la mujer de ojos color turquesa y largas acicaladas uñas color rojo subido, canta sus lamentos, sentirse engañada.

-  ¿Por qué me pediste que viajara?

En el fondo se oye la voz de la/el novelista, "yo que estaba tan tranquila", y los timbres. No paran: un ding, otro ding y otro ding centran la vista, el deseo en la pantalla. Dos cuentos paralelos que no terminan, no se juntan. Las cámaras filmaron el choque, el viaje no se completó en aquel accidente.

"Estoy aturdida...." canta la Tellado.







Monday, February 16, 2015

6. Fuentes. Montevideo a Punta: un bolero de la Tellado

No se encuentra en el guión. Lo reenvió en un anexo electrónico que incluía los datos sobre la casa en José Ignacio, la sala y el timbre agudo y solitario que no paraba de sonar en el teléfono celular. Sobre su falda, el móvil. Al lado, la tableta.

Puro embeleso: neutralizada por lo que descubrió en el Porsche,  desde el inmenso sofá y a través del ventanal, a lo lejos, la playa bañada por las olas, embestida la semana anterior por un inmenso vacío - las olas -, envuelta en la bruma, se disuelve en la espuma, alejándola más.

Decide apagar el bolero, se enredan ambos y otros personajes en un solo relato.

Tuesday, February 10, 2015

5.Inquietudes. Montevideo a Punta: un bolero de acuerdo a la Tellado

Ding, ding fue el timbre que sonó cuando ladraron los perros de su padre en el teléfono celular. El Porsche destruido. El timbre del móvil, ladridos, y las sirenas de las ambulancias servían de banda sonora, fondo. La Tellado, "que estaba tan tranquila, disfrutando de esa calma, de un amor que ya pasó", cantaba,  su bolero, su épica.

15 de febrero - (un año más tarde)

A las cinco de la madrugada en el norte (ocho a.m. montevideana), el café con leche protege - juega, quizás - contra el ruido del viento y el cambiante reflejo de luz, transformada por el baile de los copitos de nieve.

La tormenta le da voz a la señal de tránsito, el metal, su flecha negra se mueve y grita desesperada, "desvío"; emite un crujido a son de hierro y aluminio, el grito que se pierde en la frontera con el de placer, ante lo invasivo del temporal.

No era nieve lo que caía en la carretera ínterbalnearia. Era agua y vientos australes. El Porsche destruido. Su voz en la cama del hospital en Maldonado. ¿Montevideo?

- ¿Qué hago aquí?
- El Porsche, ¿de quién era?
- De su padre.

Espera, la nave del olvido no ha partido, del olvido, continúa dando vueltas en un recuerdo que no tiene sujetos claros. El brillo de la tableta descansa, espera por otro timbre para prender y seguir con su trabajo: responder a su sistema en virtud de lo que la Tellado le cante en cualquier momento, salir del estar aturdida. Ding.

Sunday, February 1, 2015

4. Pantallas. Montevideo a Punta en otro bolero de la Tellado

Regresa a la pantalla. lee correos. El Porsche da vueltas, un grito. El acento porteño del esbelto y acicalado policía la despierta.

- ¿Se encuentra bien?
- ¡Aaahhhhh!
- ¿No puede hablar?
- ¡Aaahhhhh! Puedo.
- ¿De quién era el porsche?
- ---------
- El Porsche, ¿de quién era?

Despierta o no: el núcleo de la pregunta que se repite antes de añadir lo que sigue, lo verdaderamente importante, su próxima cláusula: estar viva.

- ¡Estoy viva!, estoy viva!
- Sí.
-¿Dónde estoy?
- En una cama y desde  esa ventana puede ver a Montevideo.
- ¿Qué hago aquí?
- El Porsche, ¿de quién era?

Pedro Almodovar retrata a Miguel Bosé en un hospital es la cita perfecta, un referente - quizás no, ¿fueron otros? -, un ahí está Madrid ante un - ¿dónde estoy? - dicho por quien esté postrado - postrada, ¿era una ella? - en la cama. Montevideo no es Madrid en todos los tiempos. Lo fueron en aquella noche cuando la voz de la Tallado cantó un bolero en camino a Punta del Este.