Wednesday, September 30, 2015

Selfie de la vejez

No es una toma de un hombre mayor corriendo, ejercitando su cuerpo, comiendo comidas sanas, tomando miles de litros de agua, participando de todas las actividades programadas para los lindos viejitos, los buenos y tiernos ancianos. No, no es una foto de una idealizada vida llena de amor puro; ni la de un sabio entrado en años, con sus barbas blancas, ojos amables y sonrisa comprensiva y tolerante.

Es la foto de alguien sobre una cama, casi inmóvil, mirando al techo, convencido de que no se tiene que levantar y que a su memorable edad puede quedarse acostado todo el día, toda una eternidad, sin que nada cambie, aunque todos los jóvenes anden preocupados por causa del deseo: tomarse un selfie el día que decidió que no se iba a levantar.

Selfie del miedo

En los ojos inseguros, esperando el ataque, està retratada la historia. La sonrisa trata de agradar, no saluda a nadie en particular. Quiéranme, por favor, parece decir. Los cachetes lucen rígidos, petrificados por los controles que durante siete décadas han servido de herramienta, armadura, sostén de un cuerpo listo para derrumbarse en cualquier momento, soltar todas las defensas y dejarse fluir con la historia. El auto-retrato protege al cuerpo que tanto teme desaparecer,

Sunday, September 27, 2015

Selfie de la nariz

"Te aspiraré siempre, oleré todo el cuerpo."

Un brujo, trabajo espiritual, hechizo concretado y transmitido por el flash, dedo, sensación, intención, imagen de la pronunciada nariz. Retrata.

"Pinocho, Pinocho": azuzaban en años tempranos, escuelas primarias.

Embruja, atrapa cual personaje de Sūskind. Se apodera del que la ve; reduce la función del selfie a su esencia y logra la meta: un escalofrío.

Thursday, September 24, 2015

Selfie de Elvira

Fue su segunda foto; su primer selfie.

La primera, en un laboratorio, tomada por unos entes anónimos ínter-conectados entre sí y a una enorme súper estructura que podía retratar microscópicamente. Vestidos de blanco, con sus voces genéricas y cuerpos parecidos, en continuos y diversos movimientos, ordenaban a  otros cuerpos electrónicos que hacer. Súper cámara en mano, desde la pantalla de un ordenador ordenador retrataron al virus VIH que una vez bautizaron unos gays en la 23 y 7ma con el nombre de Elvira.

La segunda, el aniversario. Treinta años más tarde, un selfie registra una transformación: desde el tope de la foto, con una cara mucho más experimentada, relajada, curtida por el tiempo, madurada a golpe del estudio de los obligados auto-retratos, observa un sobre abierto que está sobre su falda. El una vez infectado, hoy asesino de viruses, evita mirar directamente a la cámara, estudia el fragmento que sale del sobre: una lámina negra muestra bolitas, líneas, luces y espacios obscuros; la ausencia de Elvira.


Wednesday, September 23, 2015

Selfie del ego

Prohibido el no compartir esta foto de mi cuerpo levitando, este sentido del yo más bello, más puro, más fino, totalmente depurado de valores y expectativas mundanas.

Me elevo por las calles sin aceras de Santurce, sobre sus charcos de aguas negras y deambulantes (así le llama la historia oficial de este país de encantos, desencantos y cantos de sirena, canto de país, país a medias, a los que no tienen ni en que caerse muertos)

Floto sobre los abandonados por los otros, los buenos y caritativos, los que le “cogen pena” (la pena mata, me decía mi querida hermana), y que también se elevan sobre los pobres, los negros, los putos y patos de La Quince.

Levito cual Terence Stamp en Teorema sobre hombres y mujeres, santos y demonios, amos y criados, poetas y pintores, editores y correctores, gatos y perros, mierda en la calle y los hambrientos que hacen fila para comer una vez al día en el Santurce de Nechodema y Cortijo y su Combo.

Rozo, levemente rozo a los de abajo.

Selfie del accidente

El País, periódico de Uruguay, informa que más personas han muerto durante la toma de un selfie que los atacados por tiburones. ¿Descuidados o atrevidos?

Menos personas se atreven escarbar en los terrenos de la imaginación para indagar sobre las razones que los llevan a tomarse un selfie, que los que usan la foto para conocer si su cuerpo concuerda con su sentido de quiénes son en ese momento o por qué, a la tardía edad de setenta y pico de años, se pusieron las gafas de moda, la gorra de pelotero con las visera de medio lado, un lazo colorado y una camisa de jugador de basketball. ¿Preservación o miedo a los accidentes?

Tuesday, September 22, 2015

Selfie del inner child

En el dedo meñique está escrita la historia: hoy sobresale, no toca la copa; muchos años atrás agarró un vaso, hizo lo mismo. La burla quedó grabada, y por años el meñique era el primero en esconderse hasta que la contra-cultura, las guerras anti-homofóbicas, y un rechazo a todo modelo pequeño burgués del comportamiento sirvieron para dejar que una vez más, el meñique se atreviese a alzar y exhibir su cuerpo, su alma, su historia.

Selfie de la pureza

Desnudo. Panza, canas, arrugas, un charco de agua en el piso, tetillas caídas, pies descalzos, sonrisa, ojos de mirada profunda e inquisitiva, dinero, muebles: materia ausente, diluida entre las luces que alumbran el baño.

La mezcla de rayos emitidos por la bombilla en el techo y las que bordean el espejo del botiquín, con sus fuertes destellos, despojaron al cuerpo de su substancia, posesiones y orgullo, para transformarlo en un ser de pura luz eléctrica.

Monday, September 21, 2015

Selfie del recuerdo

Un beso en el cuello, por el lado, y en el preciso momento cuando sabe que el botón de la cámara va a ser presionado, se va y sale por la puerta del baño.

La foto graba tu mirada hacia un espejo que no sale en la foto, y un par de ojos asombrados al ver la espalda en camino hacia la puerta de salida. La espalda no sale en la foto.

Sunday, September 20, 2015

Selfie del ombligo

Una yema de dedos explora contornos en huecos; escoge aquél estrechamente ligado al génesis; otra yema presiona, flash, graba con un close-up cráter microscópico; vestigio de la primera separación amorosa.

La variedad de ombligos retratados y presentados en la red comprueba que muchos son los que miran su centro, y se atreven a exhibirlo con fotos retocadas; todos retocados.

Saturday, September 19, 2015

Selfie del Editor

Enfoca en una sensación: lograr que sientan la presencia del sujeto retratado. Tiembla por dentro, escoge, reduce, colorea los labios y obscurece la panza setentona, disuelve las arrugas hasta casi hacer desaparecer las mano que aguanta la cámara. Recorta lentamente de nuevo, elimina el espejo; solo deja sobre la pantalla los ojos con su mirada insegura, a la vez, directa. Conquista y teme. Envía por correo electrónico. Espera respuesta. Suena un timbre. "Cliquea" el enlace. Lee: "¿Qué es esto?".

Friday, September 18, 2015

Selfie del delete

Existo.

Grabada en la foto, existe y se mueve rapidamente la necesidad de estar con alguien más.

 -¿Con quién?

Delete.

Thursday, September 17, 2015

Selfie del Clóset

De espaldas al clóset: un cuerpo retrata al armario desde un ángulo formado por la cabeza en una esquina y los hombros en las otras dos puntas del triángulo equilátero.

De frente: una sonrisa y unos deseos muy claros, sin miedos ni titubeos, la firmeza y seguridad de unos ojos substanciosos, históricos, en busca de compartir relatos y camas.

Detrás del sujeto-fotógrafo: la puerta entreabierta del clóset deja entrever, tenuemente sugeridos y protegidos por un claro obscuro, retazos de telas, hilachas, colores y armarios a medio abrir.

Wednesday, September 16, 2015

Selfie de Rembrandts

Casi cuarenta años pintando retratos de la cara, cuerpo, las entrañas,  disfrazado de joven renacentista, primero; de San Pablo, después. Estudias, disecas cadáveres, revives fantasmas, y registras cada uno de los movimientos de todos nosotros, los que continuamente nos retratamos contigo, por fuera y por dentro, incluyendo a las perlas en nuestros sombreros.

Tuesday, September 15, 2015

Selfie del fondo

El fondo de la foto no muestra, pregunta ¿qué hago aquí?, y mueve al observador hacia un algo opaco espejo de baño, un calentador de agua, al lado de la ducha, una toalla con flecos amarillentos, descoloridos, que rozan unos azulejos despintados por la edad -¿años cuarenta?-, y enfilan la vista hacia el borde de la tapa del inodoro en su función de marco, en una esquina de la foto, debajo de los hermosos dedos masculinos que agarran el celular y se retratan.

Monday, September 14, 2015

Selfie del miedo

Frente a la cámara: cualidad animal, vegetal cuyas respuestas han sido modificadas por la historia, en continua pose, se pierde entre las tonalidades grises que cubren la panza, atrae con los sensuales labios y enfoca los morunos ojos; busca poseer a aquél, solo a aquél. Eso espera, duda, retrata.

Saturday, September 12, 2015

Selfie de la palma de la mano derecha

Sin callos, las huellas que el roce con la piel ha puesto sobre las líneas, las que tienen escrito el futuro en la palma de la mano, la derecha, que tanto placer ha dado, marcan, retratan el futuro de un pene.

Selfie de los deseos

En foto de bodas: los de uno y los de él; de un setentón y de un cuarentón.  
Algunos: borrosos, llenos de arrugas, los de uno.
Otros: claros, límpidos, los de él. 
Endeudados con las edades del hombre, cobran o prestan. 

La cámara olvidó retratar las caras: muy guapos, los dos hombres no se miran, se desean. 

Wednesday, September 9, 2015

Selfie de las arrugas en el cuello

"Reality check", en palabras de la muy concreta voz de la psicología norteamericana "touchy-feelie", la Miss Eben, es lo que obliga a retratar el cuello y compararlo con la todavía lozana, y ligeramente coloreada por el sol de septiembre, faz.

La cara sin arrugas sobre un cuello con sus canalitos y desbordes de piel cuestiona los esquemas que juzgan el lucir; plantea problemas estéticos (no puedo ponerme cuellos tortuga en pleno verano), románticos (acepto por fín, después de conocerlo por doce años, comprometerme con un ricachón, guapo, cuarentón con ojos morunos y verbo fácil), morales (la plástica, jamás), y muchos otros, muchos otros.

¿Qué hago? Delete la foto del cuello, delete. Lo demás puede esperar.

Monday, September 7, 2015

Salir del Clóset: Liberarte para enfrentar al mundo, ¿solidario?

Salí del clóset cuando no era tan fácil como ahora, antes del Stonewall, pero el proceso fue y es doloroso, difícil. Luego, décadas más tarde, siendo un hombre de la tercera edad, cuando, por los menos, uno espera que por la edad lo respeten, se encuentra con cafretones tontas y tontos (muy chic algunos, aunque no saben la diferencia entre Coll y Toste), que se atreven tutear -algo que no harían si uno fuese hetero o con status, sacar favores (mercantilistas) y estrujar sus dedos en la cara, y hasta decir que "no te rechazan, pero no te aprueban". 

Y lo peor es que se lo dicen a otros, usan tu homosexualidad para generar coaliciones: "Yo no lo rechazo...."; y otros se solidarizan con ellos y ellas, y te lo dicen sin preocuparle tus sentimientos. Solidarios: forman un círculo de apoyo mutuo mientras hablan por detrás de aquél a quien quieren tanto. (Y si quieren porque permiten las ofensas) Claro, no dicen cómo ofenden y faltan el respeto; es que se sienten tan moralmente superiores, aunque te excluyan (qué mucho cumpleaños me he perdido), mientan, insulten, roben, y traten de destruir moral y emocionalmente  a la gente.

Es por eso que el relato que narra cuando el apóstol Felipe se encuentra con el eunuco de la princesa nubia y le habla de Jesús pero no lo critica por ser quién era, es tan iluminador; frente a la ignorancia de los que no te aprueban, pero no te rechazan (obvio, que para algunos el no rechazo no incluye su vida social, que "se avergūenzan).

Salir del clóset no es un viaje a Lala Landia. Es un proceso lento que nunca acaba y que requiere, muchas veces, abandonar familias o confrontarlos y no permitir que abusen. 

Salir del clóset requiere tener un temple de acero.

http://www.huffingtonpost.com/william-dameron/fashionably-late-a-lifeli_b_8093220.html





Saturday, September 5, 2015

BARRUNTOS EN LA PLACITA DE SANTURCE

Llevaban casi dos horas sin moverse mucho, y lo hacían cuando pasaba alguien por entre medio de ellas. Después de comer lo que le regaron por el piso, las palomas decidieron quedarse paradas en la plazoleta que está al lado de la Placita de Santurce. Si volaban, poco era su despegue: unas pulgadas para dejar paso.

- Barrunto, los animales detectan con sus sentidos los matices más sublimes del ambiente. Nosotros ni podemos oler bien. Barrunto. El otro día, mi perro dejó de ladrar. Y al segundo, un trueno.
Barrunto. Los animales predicen.

Sus mejores enemigos, dos o tres gatos, se aprovecharon del barrunto y sus efectos para saltar como felinos salvajes, caer sobre ellas, y llevarse algunas de las muy afectadas palomas. Las demás no formaban revuelos ni aleteaban como locas en busca de un cordel eléctrico. Se movían un poco y ya, para dejarle paso a los muy orgullosos y temerosos gatos con ínfulas de tigres, arrastrando sus presas hasta los callejones y escondrijos en los alrededores de La Placita.

- Barrunto. Por allá por donde tuvieron un tsunami, se ahogó medio mundo, menos los animales; se salvaron casi todos pues cogieron para los montes. Uno sabe que eso es porque ellos son muy sensibles. ¡Qué cosa: como son los animales!

Los gatos no se acercaron a la comida que regaron por todo el piso. Con la comida son quisquillosos. Por el contrario, las palomas, con su corte de rapiñas, son menos selectivas, Los gatos no son vegetarianos, ni amantes de embarres: hojuelas de maíz cubiertas con miel y picadura de marihuana. A las palomas, les gustó tanto el embarre, que las dejó arrebatadas.