Sunday, March 31, 2013

Googlea, papi, googlea (Reggaetón cibernético)


Googlea, papi, googlea
Despega tu pega del libro
Que a cibernecia se han ido
La praxis, el logo, el signo
Googlea, papi, googlea
De wiki nos llega el destino
A wiki va todo camino
Detrás de donde salimos
Googlea, papi, googlea  
Y deja de ser tan cretino.

(Pueden seguir con esto por donde les dé la gana; que la época del libro pegadito al pecho, mientras disfrutan de hermosas y profundas ideas o imágenes,  va a ser para los pocos que puedan costearlo; therefore, read my screen – en vez de lo que dicen las urbanites teenagers de New Yrok, “read my hand”, and, googlea, papi, googlea)

Saturday, March 30, 2013

Amor en tiempos de (casi) (H) jaicus criollos


Enhebrados
Y sin hilo
Chichamos.
 
En tu cuerpo
Enhebrado
Fui tuyo.

Bésame esta noche
Como si fuera
Otra noche.
 
Sácalo otra vez
Ponlo de nuevo.
 
Enrédame
Tus brazos
Tus piernas
Otra vez, ya.

Osmosis, fluidos
Coito geshtalt.
 
Placer mental
Aunque duela.
 
Como todo un bolero
Cualquiera, el tuyo
O de María Félix.
-
María Félix no cantaba boleros
Ella era este bolero
 
Por si no te vuelvo a ver
Un largo rato, déjalo ahí


                                                         (c) Nueva York, 2000
 

La Espera


El vacío adquiere su razón de ser
Un minuto, quince por mucho
Abandonado por la espera
El café se toma su tiempo
Las borras en la taza    
El aroma imponen
Sobre sí mismas
No llegas
La miro.

Friday, March 29, 2013

El cóndor


El cóndor es una utopía; nunca pasó.  (Poeta puertorriqueño dentro de una vitrina en Bushwick, Brooklyn, NY. Viernes Santo, 2103)

Bloguerías y la vida del bloguero


“Pessoa rehacía, destruía y guardaba. Olvidaba proyectos, los retomaba años después y los modificaba en una mañana. Añadía una hoja a un volumen inacabado que luego traspapelaba. Escribía en cuartillas ordenadas a veces, pero otras lo hacía en sobres, en notas de contabilidad, en el reverso de circulares empresariales. Reemprendía obras que se multiplicaban como un árbol ramificado hasta el infinito, llevaba adelante varios libros a la vez... Daba la impresión de que el peso mismo de su deseo de escribir le sepultaba, que le atenazaba el no poder controlar su propia e inmensa ambición reconvertida continuamente en un creciente caos en búsqueda de belleza.”  Ximénez Barca, Antonio, http://cultura.elpais.com/cultura/2013/03/28/actualidad/1364497498_588366.html

¡A saber! Puede ser que además de belleza, Pessoa buscaba algo que nunca logremos averiguar.
El autor describe a Pessoa, y sin querer describe mi lucha con lo que escribo, boto, re-escribo, destruyo, me arrepiento, pierdo, empiezo de nuevo, por otro lado empiezo otro texto, corrijo, dejo uno y otro a mitad, vuelvo, me pierdo entre cajas, archivos, libretas, papeles, notas, servilletas, vuelvo, polvos que no echo, hecho polvo, escribo y re-escribo garabatos que vuelven a su origen y no  parecen lo que eran.

Thursday, March 28, 2013

Jíbaros y espejos africanos


Don Juan Carlos, emperador de Las Antillas, dueño y señor de la mulatería, la negrada,  el mestizaje, los pocos aindiados que quedan, la jinchera, y de todas las demás razas puras de estas islas, patrimonio cultural de la tierra es lo único que recuerdo del discurso que dio quien me acompañaba y me introducía a un público que no tenia caras, en el sueño que tuve anoche. (Solo yo sueño con ser emperador de Las Antillas. Ni Carpentier con sus delirios de grandeza lingüística, machista, soñó con ser emperador; soñó emperadores y con aspirantes a emperadores, pero no ser emperador. Otro escritor se burló de aquellos que bordean los emperadores, ¿ el que dijo “sus mis cocolos de negras caras” y pronosticó que los herederos letrados se iban a convertir en condes de la mermelada por las calles antillanas?)

Mis sueños concuerdan muy bien con la evolución de mi personalidad. No es que quiera ser emperador. Cual escultura griega esculpida por los mejores cinceles de su época, he trabajado esta personalidad con los más avanzados recursos del siglo veinte; hecha a imagen y semejanza de las clases medias internacionales y criticada por las misma: construcción y desconstrucción dijo la nueva critica de Santa Rita, Rio Piedras. No se puede contradecir el hecho que si la Grecia clásica dictaminó lo que debía ser un ser - valga la concordancia de la redundancia, la África ancestral sentó las bases para un estar. (¿Se dan cuenta como "me boto" con el idioma?)

Tanto concordar me lleva al deseo de armonía que tanto busco, y que si no hubiese sido porque me vi obligado a dejar mis planes de hacerme modisto y mudarme a Nueva York, quizás no lo hubiese emprendido. Mi mudanza a Harlem me confirmó los deseos de conocer al África. Claro, primero fui a Egipto y luego al África occidental. En Alejandría compré unos espejos pequeñísimos, preciosos, cuyos marcos tenían escritas unas oraciones. Cual joyas guardadas por Indiana Jones me los llevé a la tierra de los Yorubas, donde terminaba mi tour y donde se rompieron los espejos. ¿Mal agüero? Un chiripero, arma espejos en Dakar buscó en sus diccionarios y encontró que los textos eran traducciones al swahili clásico de textos escritos por Jorge Luis Borges, quedé anonadado ( palabra aprendida en telnnovela argentina).

El clima provoca, y África central tiene el mismo clima del Caribe; ese clima caliente donde nos criamos. A nuestros padres jibaros del cerro nunca les provocó la costa con un clima tan caliente las veinte y cuatro horas del día, los desanimaba. Nuestros padres eran de las frescas y brumosas montañas de Jájome, del Caribe montañoso. Jíbaros, gente en una isla que no usaba el mar, gente que disfrutaba de la frescura de la tarde y sembraban la tierra. Nunca se integraron al nuevo entorno.  Mis hermanos y yo no, siempre nos sentimos más urbanos. Al mudarse nuestros padres a la costa, tuvimos un entorno distinto al de ellos, más moderno, más desahogado con la cultura, más a tono con lo afroantillano. Nuestros padres oían cuatros y cantaban décimas. Nosotros bailábamos salsa y música afro-antillana. Por eso, el año pasado, me fui a África. (Es que también soy muy “trendy”, y en Nueva York es de “rigueur” ir de paseo al África, y hasta adoptar niños africanos.)

En África, la religión fue lo más difícil de entender. Yo sé que mi desarrollo es inevitable. Ahora, este desarrollo no ha sido orgánico, ha sido forzado. La religión también se desarrolla, también lo sé, pero en África, ambos chocamos. Ni mis conocimientos sobre las teorías de la evolución,  ni mis vivencias en el Caribe antillano me perpararon para darle cara a  los signos a los que me enfrentó la religión en el continente madre. No pude “desborujarar” los tambores y efímeras grafías en la tierra. (El vocablo borujo me dijo un lingüista cubano es de origen canario, “borderline’ africano. Y lo de continente madre, pues, si tenemos madre patria, tenemos continente madre.)

Mi etapa (aquella donde estaba, ya que ahora,  como resultado del viaje al África, estoy en otra etapa) y los signos de la religión en África no concordaban, provocándome un desconcierto, un estado de desequilibrio Piagetiano, un despojo a lo Yeya la curandera. (¿Ves que cito y cito; y meto los paréntesis dentro de los párrafos? Es que evoluciono dentro de la escritura misma en un solo texto.) Bien pesado que fue este sentimiento de desequilibrio, pero fue bonito, un alivio existencial,  lograr la transformación de esos sentimientos durante el desconcierto que causaron los signos de la religión en África, que no son los mismos signos de la religión con la cual yo me crié en mi pueblo, y mucho menos los signos religiosos de los jibaros en Jájome.

Ese pueblo que mira hacia el sur, el Caribe, no es África, a pesar de lo africano que puede ser, especialmente en cuestiones religiosas. A ese pueblo que siempre mira hacia las otras islas, lo conocí mejor en África. Ese pueblo por donde se paseaba Tembandumba de la Quimbambas, ese pueblo de donde salió una de nuestras cantantes nacionales. (Esa muy atrevida nena, durante una celebración de la cultura puertorriqueña en Nueva York, habló de nuestra herencia hispánica; cuando ella era más prieta que el fondo de un caldero. Lo mismo dijo un escritor bastante obscurito, diva internacional, en Madrid, y los españoles aturdidos, a lo bolero de la Rexach. De todas maneras, ¿qué tiene que ver lo prieto con la conciencia y los signos mal entendidos?)

Y para no aburrirlos más con este cuento, en Nueva York vendí los espejos por mucho dinero.

 

Wednesday, March 27, 2013

Santa Teresa levitaba

Un análisis sicoanalítico (véase enlace) de Santa Teresa de Jesús sostiene:  "El miedo inquisitorial heredado de sus ancestros sometidos al 'sambenito' en su originario Toledo, se combinó en ella con un pavor al infierno, mezcla que le impulsó a tomar los hábitos siendo prácticamente una adolescente, de tal manera que ambos factores generaron en la joven Teresa una serie de taimadas percepciones de la realidad que dejaron su poso en un cuadro de patologías, desde depresión a síntomas histéricos, que la mantuvieron en cama o enferma hasta cumplir los cuarenta años."  Con esa historia, levita cualquiera....