Monday, July 27, 2015

20. Claudicar. Montevideo a Punta: la versión de un bolero en voz de la Tellado
-¡Qué falta tú me haces! Gilberto y Lucecita me obligaron a pedir perdón. En algo te he faltado. Mentí. El Porsche no era mío. Era de mi padre. Tenía que pretender. No sé, no estaba seguro. Rolandito justificó mi mentira con un "tenía que ser así".  Luego, tuve que reconocer que su justificación no era suficiente razón para aliviar mi remordimiento, para olvidar la falta que me haces.

Un bolero, un interprete: Rolandito Laserie sirve de enlace, de trampolín existencial, entre su bolero y otros, tejiendo un tapiz sensorial, un engranaje que narra la vida de los compositores, autores y amantes telledianos; le dan coherencia a la rebuscada y nada lineal historia de un amor, los amantes.

Sin esperarlo, son las voces de Gilberto Monroig y Lucecita Benitez las que cambian el relato,  acurrucan al amante confundido, lo consuelan.

Inmediatamente después del "tenía que ser así", Lucecita y Gilberto comenzaron a llevarlo por el camino de vuelta, a que reflexionara, recapacitara, tratase de nuevo, completara un ciclo.

- No pongas condiciones - le dijeron Lucecita y Gilberto.

Fue la voz de Lucecita la que primero trató de cambiar el ritmo de la historia, apelando a la pena y a la tristeza del amante. Él no hizo caso hasta que oye a Gilberto. Es cuando este último entra en escena, con la misma preocupación, pero con un mensaje menos lírico, una angustia distinta, llena de remordimiento, que el amante, ¿el escritor?, se da cuenta que tiene que claudicar.

Si Lucecita parece estar casi resignada, Gilberto acepta su derrota, "mi orgullo me venció".

- Me mentiste, me engañaste - susurró - "juré jamas mirarte, tal vez odiarte, cobrar bien caro lo que juzgo fue traición"

- Yo quiero que tú vuelvas. "¡Qué falta tú me haces!".


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