Saturday, January 12, 2013

¡Joder! the City College of NY and Castilian Spanish

How we value language is a reflection of how we value the other, the significant other. To judge language differences has to do more with our needs and desires than with the norms or principles that underlie language appropriateness or standards.

During my many trips to Spain or throughout Latin America I never encountered anyone who questioned my mastery of the Spanish language. After all, it is the language I learned while in my mother’s womb (some developmental theoreticians claim that the unborn child begins to learn his native language before birth) and it is the language I grew up with and studied from first grade on. Not only did I study the language but its different dialectal and standard varieties were covered at different stages of my education in Puerto Rico.

And there were so many different types of teachers: from the Spanish Carmelite nuns at la Pontificia Universidad Católica de Ponce, all dressed up in black - their arms were only seen when writing on the blackboard - to the rigid, dogmatic “independentistas” forcing students to name all the different authors and texts who wrote nationalistic literature: from Marti to Gallegos, while telling us that we were Latin Americans. And then, there was the stereotypical teacher of Spanish who always wore linen dresses to work, to teach the grandeurs of the Spanish language.

By the third grade in "la escuela" Cautigno we were required to memorize all the rules to be followed when placing accents marks on the words: agudas, llanas, esdrújulas, sobre-esdrújulas. The other accenting rules were covered at a later stage.  If my memory does not fail me, it was around seventh grade when we began to study Latin American classics: from Jorge Isaacs to la Mistral. During the secondary school years, so many moments spent practicing the "erres", verbs conjugations, narrative styles; so many times reading Calderón de la Barca, Quevedo, Cervantes. Quite often I found myself dreaming like Santa Teresa, fighting moors during la Reconquista or travelling "en un bongo, remontando el Arauca". All that wonderful and rich education did not prepare me to face quite a few professors at City College who could not wait to tell me that they had taken Spanish courses, but that they were Castilian Spanish courses.

Well, it was quite obvious that what they were really telling me was that they did not speak that awful, underdeveloped Puerto Rican dialect. Once I tested their mastery of their Castilian Spanish, they could only say “Buenos días y gracias”. They had studied the so called Castilian Spanish but it had been a useless enterprise and most probably a big waste of money since so many of the teachers claiming to teach Castilian Spanish in the USA cannot speak Spanish at all. But the real issue here is the need to use language to step above the other, to suggest a certain kind of superiority. At a different institution, one not claiming to be progressive, perhaps a different concept or reason would have been used: historical, economical, and intellectual but not at a progressive one, thus language was the best bet.

But the College was not the only place where this categorization was used to distance oneself from the other. Caribbean Spanish and its literature have been used to create a false sense of value. When suggesting a correction to a written mistake found at a sign on a board, at a dual language school in Manhattan the school director refused my correction. The director had written on the board: ¿Qué hicistes durante el verano?” I pointed the mistake of adding an s at the end to the “pretérito del indicativo”, and she angrily and in a very stern voice said, "I am Colombian." (Well, here we go again, I thought, your mistake, sweetie. I still wonder how this leading dual-language educator deals with Puerto Rican children and parents.) Luckily, my colleague went to the school the next day and also pointed out the mistake. How can a Puerto Rican correct a Colombian or an Argentinean or a Chilean is not an uncommon reaction among Latin American immigrants as they repeat like papagayos what the groups in power want them to say.

Since Castilian Spanish is not a monolithic enterprise as Castile has so many different types of peoples who speak particular varieties of their language,   is to divide and conquer a tactic used by the ones in power in order to avoid the issues presented by the colonials? (So many non PR Latinos were used to  at the same institution to create coflicts between the Ricans and the others. I have written on this blog about this strategy).

Is it the need to find somebody that would give the other a certain sense of accomplishment, to be closer to perfection?

"¡Joder! Que en Usera no se habla igual que en Salamanca".

"Eniguey", what do they know about Castilians or Jíbaros aguza’os at the City College of NY?

Friday, January 11, 2013

Marica Pérez de Inwood

Su corte de pelo y manerismos hubiesen dificultado la identificación, no apuntaban a género sexual específico: el metal de voz era suave pero de hombre joven, los dos tatuajes en el brazo izquierdo y pierna derecha le identificaban como uno más de la nueva fauna tatuada que anda por el mundo, un hipster en la jerga de Manhattan. Cuando llegó donde la Luchi no tenía interés en usar pelucas y lo dejó dicho sin miramientos, ni andaba buscando un nombre de actriz fabulosa o ser icono de lo femenino. Si la Luchi había copiado a la Lucha Reyes y la Isadora de Quito a la Duncan, ella, la Marica Pérez de Inwood, tenía como modelo a las nuevas representantes del travestismo en Manhattan.

Este nuevo transgredir el travestismo, lo que de inicio es una transgresión, no tomó de sorpresa a la Luchi; ya estaba al tanto de lo que estaba ocurriendo downtown. Los cambios que se habían generado en el Lower East Side, el notorio barrio-capital de la subversión, aparecían en los periódicos y revistas progresistas y alternativas; documentados en los nombres que habían escogido la nueva generación de travestis, desde la Miss Mira Mira hasta la Miss Gracie Mansion, y en su uso de vestuarios que no eran ni femeninos ni masculinos. Las luchas por los derechos de los homosexuales y otras sexualidades no tradicionales no se limitaban a los derechos civiles, se extendieron e influyeron otros aspectos de las sub-culturas gais, incluyendo el travestir.

Miss Mira Mira, una latina que cantaba con voz desgarrada sin matizar su metal, comenzó esa nueva tendencia, que luego se convertiría en estándar del nuevo travestismo. Su nombre lo tomó de la muy común frase que se oye en los barrios latinos de Nueva York, “Miira”. Le siguieron Miss Gracie Mansion en honor a la casa donde vive el alcalde; Miss Alice Tully Hall, el nombre de una sala de conciertos; la Rue Paul, una calle de Nueva Orleans; Miss Step, una que cantaba en silla de ruedas; Miss Placed (no encuentro información que indique de dónde salió su nombre); Miss Pan Ann en honor a la desaparecida aerolínea; y la famosa alemana que salía vestida de valkiria: Miss Wurst. Todas y todos, los nuevos representantes de la subversión del género, re-conceptualizaron y transformaron el vivir y vestir en el borde.

La Luchi no se sorprendió con la actitud irreverente del joven que en su taller y boutique se presentó a buscar información; quedó desconcertada con el nombre que había escogido, Marica, el muy ofensivo epíteto que tantas veces oyó y odió en su natal Quito. Juzgar ni rechazar eran principios que guiaban el trabajo de la Luchi como maestra de travestis, y se limitó a preguntar por qué había escogido esos nombres. Una famosa muñeca española sirvió de fuente para el nombre y primer apellido, Mariquita Pérez, y el segundo apellido, de Inwood, en honor al barrio latino donde terminó viviendo en el norte de Manhattan.

De la Mariquita Pérez, la muñeca - producto artesanal que fue inicialmente creado por una muy noble señora madrileña, doña Leonor Coello de Portugal, quedaba un ejemplar en la tienda de antigüedades donde trabajaba la madre de la Marica Pérez de Inwood. Por razones comerciales y valores machistas, a la Marica se le tenía prohibido jugar con la muñeca; de lejos, la observaba el muy andrógeno niño. Ni los revólveres ni las pelotas de futbol hacían mella en los deseos de Marica. Era aquella muñeca de porcelana, con cara de querubín, enormes ojos, pelo rizado, vestida con coloridos lazos y volantes, el objeto de sus más íntimos sueños. Deseos que nunca consumió. La venta de la muñeca a un vetusto, provinciano, rígido y estreñido anticuario quiteño, don Ferdinando de Burbi, la llevó a sentirse como si le hubiesen robado un pedazo de su cuerpo.

Recuperar aquella muñeca era su norte. Su obsesión no le permitía ver más allá de lo que quería poseer, y una vez se enteró que el anticuario subastó la Mariquita en una casa de remates en la ciudad de Nueva York, la Marica decidió viajar y ver como conseguía comprarla, o lo que tuviese que hacer, para hacerse de la muñeca. Su viaje por tierra - dirigido por guerrilleros, narcos y coyotes, requiere otra crónica, y esta no es sobre las vicisitudes que sufren las inmigrantes.

La Luchi, madurada y paciente maestra, apeló a sus destrezas en el manejo de la dialéctica e indagación estructuralista lacaniana para llevar a la Mariquita a que expandiese sus horizontes, usara sus talentos para crecer como persona, y que aprovechara la habilidad que había demostrado, al tan fácilmente haber podido integrar en su identidad el nuevo travestismo, en la creación de unas estructuras que le permitiese aprovechar aquellas capacidades e intereses

El lenguaje rebuscado y barroco de la Luchi iba en camino a perder a la Marica, y la Luchi, al ver que sus palabras no surtían el efecto esperado, cambió de estrategia, regresó donde las ideas de la mítica Isadora de Quito y dijo,

- Vivir en ese borde es lo que nos hace diferentes y lo que nos da la razón de ser, lo que te trajo donde mi, me dijo nuestra gran madre y maestra; y en mi caso lo conseguí con la integración de mi carácter histriónico y mi formación lacaniana, coordenadas que me llevan a fundar la escuela para travestis. En el tuyo es la muñeca la que te sirve de frontera entre tu yo y tu papel en el mundo. No puedes seguir buscando un objeto con el único propósito de satisfacer tus deseos de poder jugar o poseer. Tienes que integrarla a tu nuevo mundo. Tu borde se encuentra entre el juego con muñecas y tu existencia total. Deja de jugar.

Wednesday, January 9, 2013

Fumar es un placer

qué efímera la vida
qué cortos sus momentos
límpidos algunos, otros
llenos de lánguidos humos.

la que acaba de llegar
mas cara, su potencia
mas lenta, tiembla
camina por la espalda.

qué efímera la vida
qué livianos sus pitillos
enrollada en bambú
Inhalada, labios atrevidos.
.
la que sana, la que ama
atacada, fuerzas obscuras 
capeada en galeras
al ritmo de fútiles miedos.

http://memoriasdeungaysesenton.blogspot.com/2013/03/poesias-de-la-ralea-de-la-academia-y_23.html
 

Monday, January 7, 2013

El Gringo Bully

"A man can forsake bygones with a bully, but when that means being punched in the face for fun, he'd best stand up for himself. When the bully is doing it for money, political power, and sheer perversity against the best interests of everybody but his cronies, sidling up to the bully with the gladhand would be intolerable. Putting him down for the count, preferable."  (From message board.  Maureen Dowd. “Takes One to Tango.” The New York Times. 01/15/2013)    

"Shut up", he said.

There is nothing more annoying to a straight man than an inquisitive queen (gay man in contemporary polite discourse)), more so if the queen is questioning the man’s intentions, motives, and faux sense of self. And if this man is a “white” man who is known to bully his way around and the queen is a “Rican” with an accent , oh dear!, the situation can be a disaster. All the man can do is scream, “shut up", and challenge with his outburst the annoying queen to a physical fight.

To be bullied at the age of fifty five is not to be expected, much less if you are bullied at a neeting in a so-called multicultural program, in a New York City "progressive" College..

To be bullied by a straight man who claims to be a leftist concerned with the plights of  indigenous and other peoples of color in a supposedly very progressive program is beyond comprehension.

To be bullied and challenged by a member of the colonizing nation, a white American male, is never a pleasant or an easy to forget experience, much less if you are obviously smaller and not inclined to violence and a member of the colonized. Just ask any Puerto Rican male who has experienced this phenomena and you will understand what I mean.

To be bullied in front of other Puerto Ricans and for them to justify his actions is to promote those attitudes and beliefs that big white hopes can scold little brown people.

To be bullied by a member of the colonial power forces you to reflect on colonials, colonialism and power structures.

"Shut up", he said, and the gay man instead of falling into the hetero perspective of fight, fight, fight, as it is expected of two men, decided to use a gender fucking approach: took his notebooks, papers and carried them not like a straight man but in a gender fucking way, holding them with both arms against the chest. And then, the queen got up, looked very offended, dignified, stared directly into the fiery man’s red face and said, “thank you very much”, and left.

Later on, the whole situation was dramtized for the close knit group of anti-colonial and anti-homophobes gay friends (obviously your pseudo progressive straight minority colleagues would not understand). in order to get the following reaction and evaluation from the Latino LBGT gender fucking peers, "you go girl, no dejes que ningún gringo pendejo te venga a fastidiar", y luego cantamos como Cabral, "pobrecito mi patrón, piensa que el pobre soy yo".

As you can see, progresistas a medias se encuentran dondequiera, incluso en Harlem como en Rio Piedras.


Saturday, January 5, 2013

Arroz con Gandules


“La memoria, colectivizada a cantazo limpio, gana estatus de verdad irrefutable en la imaginación popular, que la adopta ajena a sus implicaciones. Está en todas partes la hacienda…… En el paternalismo con que se espera que párvulos pobres trabajen para recibir el premio del patrón, asumido el prejuicio de que son miserables por vagos y faltos de iniciativa.” (Miguel Rodríguez Casellas. “Tanairi”. El Nuevo Día, 02/01/2013)


- Pues que le sirvan arroz con gandules - fue la respuesta ante la pregunta sobre las razones por las cuales García Padilla llevó a Obama a almorzar a una cafetería española donde no contratan puertorriqueños. Es que somos vagos o quizás el arroz con gandules no es haute cuisine. Imagínese, ¡qué vergüenza!, ir a un restaurante puertorriqueño y que, por vagos, no le sirviesen a nuestro presidente, o que le sirviesen comida tan pedestre. El Presidente se comió un “border line” sándwich cubano: un medianoche. El “pues que le sirvan arroz con gandules” fue seguido con una carcajada, dicho por el “suburban Newyorican who had achieved the American dream. Whatever!”
- Asina mesmo – lleno de sarcasmo espetó el incrédulo jíbaro que no siente vergüenza ante su no estandarizada lengua materna, cuando sostuvo que en Puerto Rico hay negocios donde los dueños, extranjeros, no contratan puertorriqueños. Pero a los gays proto-burgueses no les importa, siempre y cuando puedan casarse. “One issue at a time, please!”.

El servir arroz con gandules le dio gracia, mucha gracia al joven niuyorican, activista pro-derechos de los gays, y miembro de las clases liberales americana; sirvió para darle un giro al debate sobre el almuerzo de Obama y García Padilla, y mover la discusión hacia la colonización de los puertorriqueños, los afroamericanos, latinos de todas especies y, “of course”, los niuyoricans.
Junto al joven, como bien plantea Casellas, muchos otros acarrean los síntomas y prejuicios de la memoria, colectivizada que gana estatus de verdad irrefutable en la imaginación popular. Sin pensar mucho, no se dan cuenta que están promoviendo el paternalismo que espera que los pobres trabajen para recibir el premio del patrón, asumido el prejuicio de que son miserables por vagos y faltos de iniciativa.

La colonia coloniza y lo hace en su entorno y continúa mas allá de la colonia o los supuestos liberados; esos otros que se sienten al margen de ese proceso, o con ínfulas de haberlo superado. La discusión tuvo que parar ya que era víspera de la víspera de la víspera de Reyes, y había que buscar una buena fonda en Nueva York donde sirviesen todo aquello que resulta de una historia tan convulsionada, pero que logra, a pesar de los dolores históricos, un buen arroz con gandules a base de un buen sofrito que incluya recaíto, ají dulce, pedacitos de cerdo y jamón de cocinar.

“Heavy” el plato navideño como su historia, pero sabroso.

Friday, January 4, 2013

Las Torres Románticas de Buesa y Bécquer *


Pasarás por mi vida sin saber que pasaste
Con tantas preguntas
Pasarás en silencio por mi amor y, al pasar
Voy contra mi interés al confesarlo
No obstante, amada mía
Fingiré una sonrisa como un dulce contraste
Del dolor de quererte... y jamás lo sabrás

¿Seá porque hay otra? ¿Otro?
Pienso cual tú que una oda solo es buena
Soñaré con el nácar virginal de tu frente
Soñaré con tus ojos de esmeraldas de mar

Amores irresueltos el deseo reactivan
No faltará algún necio que al oírlo
Se haga cruces y diga:
Soñaré con tus labios desesperadamente
Soñaré con tus besos... y jamás lo sabrás
Material y prosaica... ¡Boberías!
Quizás pases con otro que te diga al oído
Esas frases que nadie como yo te dirá

¡Ladridos de los perros a la luna!
O llanto de hombre silenciado
… ahogando para siempre mi amor inadvertido
Te amaré más que nunca... y jamás lo sabrás

!Voces que hacen correr dos o tres poetas
Que en invierno se embozan con la lira!
Yo te amaré en silencio... como algo inaccesible
Como un sueño que nunca lograré realizar
O como en un libro abierto
Y el lejano perfume de mi amor imposible
Rozará tus cabellos... y jamás lo sabrás
Tú sabes y yo sé que en esta vida,
Si un día una lágrima denuncia mi tormento,
—el tormento infinito que te debo ocultar—
Te diré sonriente: No es nada... ha sido el viento»

¡Llora! No te avergüences
De confesar que me quisiste un poco

Me enjugaré una lágrima... ¡y jamás lo sabrás!
Que con oro y con otros cualquiera hace poesía.


* De mi colección  Poemas para ser alma(dos) y desarmados

Wednesday, January 2, 2013

Lesbianas Freirianas

No le importó, quizás no le pasó por la cabeza, que sus sujetos eran dos hombres cuarentones. Que si estaban vestidos demasiados juveniles no era debatible; tampoco era razón para referirse a ellos con el diminutivo, “loquitas”. Partidos son, delgaditos, vestidos con ropas entalladas, a la moda aunque se jodan, recortes al borde de Ricky Martin, y con tatuajes.

Lo de parecer modelitos no le da autoridad a una  lesbiana de closet, o bisexual, o feminista que experimentó con mujeres por ser muy liberal, o no sé qué es. El que guste jugar con su identidad sexual y usarla para propósitos mas allá de lo político o sexual (vuelvo y repito) no le da autoridad para referirse a ellos como loquitas. Llenó la copa la nena que marcha en pro de los derechos de todos.

Tanto discurso freiriano de alfabetizadora de barrios y pueblos enteros para terminar delatándose con un,”te vi cuando ibas con las dos loquitas”. Dos loquitas que molestan con su carácter amanerado, delicado, finos, de muy buenos modales, nada agresivos; que molestan a las feministas tipo profesora dogmaatica de literatura anti-colonialista, la que gusta de los hombres “bien machos”. Loquitas que molestan  a la estudiosa de Freire, y a otras u otros cuya liberación es a medias.

Así de clarito lo oí en la ciudad de Nueva York, un día tal del pasado año. Dos loquitas. Los mismos diminutivos que se oyen en otros lugares, con otros referentes: la negrita de Santurce tiene sobre cincuenta años, es una profesional en todo el sentido de la palabra y mide más de seis pies. Cuando se refieren a ella, es una negrita. El jibarito no es un ser humano. Tampco es un agricultor con muchas décadas de experiencia. Es una pieza foklórica.

Diminutivos muy distintos de los que acarician: el cafecito o el juguito. Precidos todos a los que disminuyen: el patito, negrito, indiecito, muchachita, muchachito, culito.

Loquitas los tres, y dos eran jibaritos. Lo decía, entre otros, una patita.