Monday, October 19, 2020

MEMORIAS

It was one of the many small circle of friends’ meetings where we would talk and remember the friend, the loved one not longer with us. As we shared our own memories, the lover cried. No one in the group went over and tried to console him; none of us were one those characters who in moments like that might use the opportunity to take center stage. It was his pain and separation, and only his. There were times when Mark Doty was quoted. He had written about similar gatherings and had lost his lover of many years, "I remember thinking it didn't matter which of us it was, that his news was mine."

Thursday, October 15, 2020

ON THE BEARABLE LIGHTNESS OF BEING WITH LOUISE GLUCK AND A BARRILITO

It is how I feel when I read Louise Gluck’s poetry, a constant sensation of a very light discomfort that never leads into a clarification, as to why is there under my skin. It never bursts, blocking me from exploring the poet’s work impact on my psyche, but bringing me to my Cd player, to play Fado music. I rather read a Romantic who painfully and grandiloquently describes how the rupture with his lover led him to the garden, get a rose, pinching himself with a thorn and bleeding to death, surrounded by flowers in the outskirts of industrial Hannover. 


My body can be quite clear when talking to me. It can spend just one minute, an hour or a day, year, decade searching for an answer. How it looks for responses seems to depend on my mind, which in itself is driven by an inner power that I cannot call with no other name but spirit. Then the body knows. It talks to me, getting help from a drink: a shot of a 25 year old Barrilito given to me as a present by my neighbor. My palate leads me to know the quality of the aged spirit of the rum, to wonder about the sugar cane that began to give form to it. 


My body talks to me talking to itself, saying I am hungry, in love, full of hate and, at times, it goes into clear and no-nonsense words, “You already had three shots, dizzy, stop drinking, and go to bed.” Aged spirits are much easier to handle than younger ones. They are firm, strong tight masses, full of aromas that bring so many levels of sensations and words and joy, pure joy, clear sense of purpose, things that Gluck’s poetry seem to lack. 


Wednesday, October 14, 2020

SI LA VISTA FUESE SUFICIENTE

Si la vista fuese suficiente, no necesitaríamos las palabras, el cantar de un gallo, el arrullo, el consuelo de una brisa, o la fría noche en tus brazos, besos, al mirar en la distancia, podríamos alcanzar a vernos la nuca. 


Monday, October 12, 2020

LIMOGES EN SANTURCE

 La invitación era para cócteles a las siete, cena a las nueve, luego ir a uno de los bares en uno de los hoteles del Condado a tomar más licor, para terminar en uno de los bares gays de Santurce. Llegué a las siete y treinta, no quería dar las impresión de que estaba emocionado o súper impresionado con el que me hubiesen invitado a salir con un grupo tan chic. Esa fue la palabra que usó Tuto para describirlos: "chic". “Son bien chic”. Como lo dijo tan serio, no sé si fue en tono de burla o que verdaderamente creía que así eran los demás invitados.

Cuando llegué, Tuto todavía no estaba allí. Me lo temía. Además de que era un cínico empedernido, disfrutaba de la jodedera y los buenos vinos, pero no de los formalismos. No era de dudar de que ni se apareciese por la muy elegante cena o de que andaba por los cafetines de la Placita de Mercado de Santurce. No era la primera ni la última vez que lo hacía, dejar plantada a la gente para irse a beber a los bares de cualquier barrio popular. En uno de esos bares fue que lo conocí. El grupo chic lo seguía invitando por los vínculos escolares y sociales que los unían: se crió en el mismo sector clases medias, y estudió en el mismo colegio donde fueron educados los anfitriones.

Saludé con entereza,  apreté fuertemente la mano de cada uno de los otros invitados, sonreí, y con un “sí, sí” estuve de acuerdo que era amigo de Tuto. Acepté una copa de vino blanco, y no más ya estaba relajado y sintiéndome cómodo en el muy elegantemente decorado apartamento, abrí los ojos, algo soprendido, cuando vi que uno de los invitados apuntaba con su dedo, al tener de frente la bandeja de porcelana donde traían los entremeses, y decía con un leve gritito y respiración ahogada, estirando la o: “Limooges”.

“Qué carajo hago yo aquí”: me pregunté. Mis platos no son parte de un juego, no tienen procedencia ni nomenclatura. Los compré en quincallas, pulgueros; otros son heredados o regalados. Nada cuadra en mi casa y mi vida está completamente falta de abolengo, apellidos históricos, colegios de renombre y vacaciones con mis padres en Europa. El relajamiento duró muy poco. Peor todavía, como soy algo torpe, temía que pudiese romper un plato.

Tuto nunca llegó. Saqué mis mejores modales, cené, comparti la sobremesa, ofrecí alguna razón para excusarme y no poder acompañarlos por la vida nocturna de Santurce, y salí como alma que lleva el diablo. Me sentí libre al poder abandonar aquel grupo de maricas estreñidas por la historia, y me fui hasta la Placita de Santurce, al cafetín donde sabía que iba a encontrar al sinvergüenza de mi amigo del alma. Cuando me vio llegar azorado, con mirada de “yo te mato”, el muy, pero que muy maricón malicioso -y lo mucho que lo quería- echó una carcajada y preguntó: "¿Cómo te fue”?”. 

(Este relato está dedicado a mi querido amigo, J. Batlle, QEPD, quien disfrutaba de la versión original, la real, de burlarse de los gays "falsos burgueses", de exagerar la o del Limoooges, y de los cafetines de Santurce. Es la cuarta versión del mismo como parte de mi intención de presentar mis escritos "en proceso" que sirvan para evidenciar mis teorías sobre blogueros, inluidas en este blog. )

Friday, October 9, 2020

QUÉ HACER FRENTE AL CHICO AFEMINADO O LA NENA MACHÚA

La joven maestra se acercó a mi oficina y con la sinceridad que pocos tienen en situaciones donde hay que aceptar los prejuicios, abrirse sin tapujos, contó casi avergonzada, adolorida, por qué sentía una ira enorme cuando tenía que trabajar con el chico, su estudiante en escuela primaria, que era bien afeminado. No era la única ni la última, ni la rabia hacia el otro se limita a los que la sienten frente a los chicos cuyos gestos no responden a los del "macho estereotipado" o las niñas poco femeninas. Incluye a cómo tratamos a los de otro color de piel o etnia o religión, y hasta dentro de un mismo pueblo o grupo, a los que pertenecen a otras clases sociales, económicas. Qué mucho gay o heterosexual se cree que flota sobre los demás por asuntos de estatus, de la percepción del "yo desasociado".

Frente a las dos situaciones como aquellas que mi estudiante de maestría y maestra de primaria -yo para nada era o soy buen terapeuta- presentó, tuve que separarme (después de todo mi vida en el CCNY no era una camino de rosas), y bosquejar mi respuesta: primero, ella y su reacción visceral; segundo el chico. Decidí empezar con los sentimientos de ella, aunque destructivos, no se podía negar su existencia. Hablamos un rato sobre la historia de los hombres y mujeres homosexuales y cómo eran usados y maltrados, sin muchos saber verdaderamente lo que causaba la homosexualidad o intersexualidad, y cuán peor era para los que lucían -aunque no fuesen homosexuales, como lo era su estudiante, afeminados o masculinas. Ella era también víctima de la historia. Luego, sobre el niño y lo que él tenía que vivir todos los días, sin poder articular las vivencias, sensaciones, visión de su diario existir. Algo consolada, dijo que le parecía que la madre lo trataba bien y no era afectada por el “afeminaniento” del hijo. 

No todas las madres o padres o maestros responden con respeto y amor hacia los hijos o hijas que no cumplen con las “normas” que la sociedad formula y organiza en distintos contextos o en cada momento de la historia, ni tratan de educarse sobre el tema. Conozco suficientes casos para armar todo un texto, algunos personales, otros contados por amigos y estudiantes, además de los que son discutidos en la literatura. Los suicidios no dejan de aparecer en los diarios. En CCNY tenía una compañera típica católica pequeño burguesa liberal que, de vez en cuando, entraba a mi oficina y me decía que no hablara sobre mi homosexualidad. Si lo hacía era como parte de los contenidos en los cursos. Y no eran los años cincuenta. Eran los ochenta, después de yo haber pasado años en terapia, estudiar y leer extensamente sobre el asunto y participado en activismo político “pos-Stonewall”. Por suerte, tenía otros compañeros que no eran víctimas de la ignoracia ni usaban mi cuerpo para protegerse ellos. La maestra, la madre, el padre, el hermano mayor que reacciona con ira y violencia frente al niño afeminado o niña masculina, dicen más de ellos que de los que a temprana edad viven rodeados de tanta crueldad e ignorancia. 


Wednesday, October 7, 2020

THEATER OF THE GROTESQUE IN ARIEL’S APARTMENT

The apartment was in itself an art piece, a very personal one; not a copy of a Mondrian or the latest fashionable architect, much less a furniture store showroom. As one walked into the foyer there was a big copy of a Mapplerthope photo, an imposing portrait of a black man, standing guard, watching the visitor. The print was hung over the shelves, holding his always on music equipment. He loved disco music. The foyer led the visitor into a two level living room, typical of the 1940’s building. He built a platform next to the spacious windows where he had a small table and two chairs, facing the notorious and iconic Chelsea Hotel. For a few years, the Living Theater troupe had its headquarters there and often we were entertained by their street performances; few of them intended to represent life as a dreamy fairy tale. After Guillermo’s death, his lover -an architect- of many years, he changed the place, and with the exception of two or three Ikea pieces, he built the rest of the furniture. Two of his big canvas, recreating the universe, hung on the living room walls. The place was comfortable, inviting to observe it and relax, until the false sense of peace was shaken. He placed around different corners, angles, a wall here and there, underneath a chair, crawling into a lamp, plastic copies of insects, a roach or a beetle, a small line of ants; and in the bathroom, next to the sink and on top of the toothbrush and paste cup, a case holding an extensive set of different types of teeth he had gotten from the dentist who had an office in the first floor of the elegant and period piece building. After Guillermo’s death he rarely invited people, but it was always a great pleasure to see their reactions when they realize (conscious or not) they were on stage with the Theater of the Grotesque. 

Tuesday, October 6, 2020

LA BUSCONA, NO DE QUEVEDO, EN CCNY

Ella leía; no procesaba lo leído. Citaba a Paulo Freire y hacía comentarios  -teorías sacadas de la manga- sobre tal grupo racial o colonizado o étnico como si fuesen verdades absolutas; apoyaba y premiaba directores escolares cuyas escuelas primarias parecían cuarteles militares; publica artículos reciclados, tomados de las monografías que ssu estudiantes escribían; instalaba títulos -Educación Especial Bilingüe: hay que ver e! currículo- a base de lo que el Estado sugería o requería sin darse cuenta de que lo propuesto, rellenado con referencias de otros campos, carecía de suficientes estudios y material académico para armar un curso, mucho menos una maestría; permitía y fomentaba sutilmente la homofobia sin conocer nada sobre la biología que hace de los cuerpos el ser muy distintos unos de otros; prefería oir a una académica europea hablar sobre las lenguas minoritarias, que a los miembros de esas comunidades. Se creía muy astuta y lo único que era, una buscona caminando por los pasillos de la academia. 

Monday, October 5, 2020

UN ECUATORIANO EN NEW JERSEY

Antes de viajar le dijeron sus amigos que evitara juntarse con otros latinos en los Estados Unidos. Llegó entusiasmado a visitar sus parientes en un pueblo clase obrera, media baja, cerca de la ciudad de Nueva York con una población numerosa de cubanos, dominicanos, ecuatorianos, colombianos, y al norte del mismo, los pueblos más afluyentes donde la población es mayoritariamente “blanca”: los llamados "wasps", italianos e irlandeses. Aprendió a usar la transportación pública, y ni se sentaba al lado de la gente con aspecto “latino”. Pensó que se había colado e integrado, ya que él se veia y era visto como “blanco” en su Guayaquil natal. Nunca se le ocurrió que sus ojos achinados, su tez blanco-amarillento, pelo rizo lo colocaban dentro de lo que los gringos llaman un "high yellow", un mestizo; hasta que un día, un grupo de supremacistas “blancos” lo siguieron cuando se bajó del autobús y le dieron una paliza, mientras lo llamaban, “fucking nigger”. Nunca entendió porque lo llamaban “negro”. 

Sunday, October 4, 2020

LA ZORRA SIN UVAS

Lo pediste: perdón. Tienes buenos modales, conoces cómo deben comportarse los chicos de familia clase media. No te engañes. No me engañas. Fundamentalmente, sigues igual. No ha cambiado nada en tu moral de zorra en una fábula. Quieres las uvas y un final feliz. Recuerda que Esopo no escribió cuentos de hadas.

Friday, October 2, 2020

PANDEMICS (1980-2020), MEDICAL PLANS AND CRUELTY

A close friend, a woman, suffers of allergies and during certain times of the year, the symptoms get worse. This time, around three months ago, she began to feel sick, tired and was treated for her allergies. The treatment did not help. As she began to deteriorate, unable to use hr arms, legs, drink or eat easily, the doctor stopped the treatment and did all kind of tests to find out what was going on. The tests had to be sent to the USA and came back indicating she has an autoimmune disease. As she became more ill, they rushed her to the hospital and was treated with very strong dosages of cortisone. She was placed in a large room with four more patients. Within two weeks all the patients became infected with Covid. 

As it happens in Puerto Rican hospitals, unless you are rich and can pay for a private nurse, relatives usually stay 24 hours with the patient, helping with the basics: bathing, feeding them. Her husband was there for two weeks, and when she tested positive also, he asked if the hospital was going to test him. “No”, was the answer, to go home, get a referral from his doctor and be tested. He also came out positive and did the 14 days quarantine and then turned out negative. Luckily, the rest of the family came out negative. Like all Covid patients, she was isolated and no one but medical staff is allowed in her room. They communicate with her through the smartphones, but she cannot respond. For reasons that are not clear to me, her treatment of the original autoimmune disease was stopped and new ones, experimental, dealing with the virus began. She is a very good friend, with unconditional solidarity like “primitive Catholics” were with each other before Christianity fell into the hands of politicians; a  strong woman who is not easily scared, determined and ready to act, a Puerto Rican “matrona” in the fullest meaning of the world. A friend we all should have. 

As I wait daily for news -her husband and son keep me informed, I read two short stories dealing with medical plans: Indian Camp by Ernest Hemingway; and Face Time by Lorrie Moore. Cruelty and medicine are themes addressed in both stories. Hemingway does not hide it, places it right on the face of the reader. Moore is more reserved, dresses up cruelty as part of medical protocols, uncertain science as it is applied by medicine, experimenting with people. While talking with my friend’s husband and son, news are not very promising, I find that both of them sound very tired, kind of having given up with the “mistakes”, not on purpose, made by the medical professionals, institutions. Cruelty is not in their vision of what has taken place.

During the previous pandemic, around 1980, my very good friend Frank was hospitalized and isolated. He suffered of what was informally known as the “Gay disease”. It was not yet in the public domain but some gays in San Francisco and New York were becoming very sick and doctors did not know what was going on. Visitors could see him through a glassed wall. The medical personnel treated him, but were simply figuring out it this or that medicine would work out. None did. Some made him sicker. He gradually became emaciated. The broad shoulders, strong arms, legs, handsome face, man ended up looking like a character from a horror movie: big eyes and a skeleton. He died around two or three months after being hospitalized. 

When I first visited him, the hospital social worker asked me if I could meet with her. I knew nothing about what was going on and was informed about it, interviewed, gave names of other people who knew him and that we were just the best of friends, no sex. Luckily, it was not a communist country, otherwise, I would have been interned and never heard of again. Some quarantines are more restrictive than others, more so, when nothing is known about the disease. 

Frank was the first friend of mine who became infected with HIV. As time went by, more of my friends began to get sick, all of them died; one killed himself in my apartment. I was away for the weekend and the memory of rushing back to New York to deal with the police, cleaning the mess left by him in the bathroom, where the suicide took place, seems now like it was a cathartic event. I did not ask another friend who knew what was going to happen, how he did it, but the walls of the bathroom were covered with excrements. It did not look like it was a peaceful life-death transition. Having very supportive friends helped me go through the process, including, dealing with my work at CCNY, and face the “very nice” liberal petite bourgeoisie hetero colleagues. Had they known what was going on among gay men, their passive-agressive kindness would have taken a not so pleasant turn. 

In Hemingway’s story, once the lady gave birth, the baby bathed, they went over to check on the husband. He could not take the pain his wife was going thru and killed himself, slashing his throat. Moore ends her tale ascertaining that  her father’s desire to be able to live up to November and be able to vote was too much to hope for.

After my friend’s burial a group of friends got together to held a memorial. We did not talk about the disease, suicide nor praised his greatness or used the moment to go into “touchie-feelie” anecdotes. Like the “grand queens”, gays of my generation can be and act, we dished and trashed him. We had very good wines and “pate de foie gras” -one of them used to call it using Americana gay talk “French liver spread.” There were some straight friends in the memorial, and all they could do was laugh; and, I am sure, say to themselves, “Oh, my God!, they’ve been cruel.”

Wednesday, September 30, 2020

SUDORES NOCTURNOS, TODO TIPO DE VIRUS Y EL BEBÉ INTERIOR

Mi bebé interior lo recuerdan las marcas en la pierna dejadas por las hormigas que me picaron cuando se aprovecharon de un descuido, uno de muchos, y el agua con azúcar se había derramado sobre mi cuerpo. No tengo más detalles. No pregunté más cuando indagué sobre esas marcas, evitando que me dieran otra paliza por preguntar de más. 

Agua con azúcar le dan a los niños bien pobres para calmar su hambre. Lo éramos, bien pobres, y rodeados de alcoholismo y violencia. Cuentan otros que hubo noches pasadas entre los platanales, cafetales, bosques en Jájome, huyéndole a la violencia. Quiénes huían y a quién no es difícil de concluir. A mis dos hermanas mayores las mandaron en un momento a vivir con los abuelos y una tía. No estudiaron; eran sirvientas en casa de parientes. Mi hermano mayor se quedó de peón. Si quieren más evidencia: dos hermanos terminaron como alcohólicos crónicos, una hermana vivió desde que bien niña con todo tipo de enfermedad, entraba y salía de hospitales municipales, se trató de suicidar dos veces. Las dos mayores las salvó su vida con las otras familias. 

En CCNY traté una vez de contarle esa historia a un compañero y me contestó con el cinismo que lo caracterizaba, como si yo hubiese sido un embustero. Ahí, en el muslo y los datos sobre mis hermanos están las marcas que siguen como huellas activando el bebé interior; al que trato de proteger con mis cuentos, terapias, y una buena “malacrianza” de vez en cuando, a los que se creen que pueden seguir “jodiédole” la vida a los demás. No las excuso, las justifico. Y que superar el pasado, y que perdonar, y que trascender la historia para ser feliz: ideas de psicología de botica y pequeños burgueses en busca de su zona de confort. Imposible si el bebé interior sigue conmigo. Lo oigo. 

Cuando me enteré que era ceropositivo comenzaron los sudores nocturnos. Todas las noches despertaba bañado, débil. Aprendí en los grupos de apoyo a los que asistía y con mi médico, que eran muy comunes entre los infectados. Ir a trabajar a CCNY y tener que relacionarme con los ratones de bibliotecas y estudios atomistas sobre tal o cual método era tan desagradable como los sudores nocturnos. Regresar a casa, y enfrentarme a mi vida y a la de mis amigos enfermos no era fácil: tenía uno viviendo en casa porque él no tenía ingresos, perdió su trabajo, y dependía de un plan médico auspiciado por el Estado; además de otros amigos en Nueva York, Alemania y Puerto Rico. En CCNY hablaba con dos estudiantes que estaban infectados -no querían que le dijese nada a nadie más. Ambos murieron. Los sudores nocturnos dejaron de aparecer por un tiempo, aunque de vez en cuando, cuando tengo pesadillas y sueño con un bebé o un niño, despierto bañado en sudor. 

Tuesday, September 29, 2020

UN PLAGIO DE HOMBRE Y UNA MUJER FRENTE AL ESPEJO

El crítico argentino dijo que la gran novela del autor que ya había sido acusado unas cuantas veces de plagio era una copia de La autopista del sur y Tres tristes tigres. Guapo, alto, espigado, voz modulada, afectada, moldeada por su estudios en la facultad de teatro, pelo rizo no grifo, piel trigueña. Durante una entrevista sobre el racismo en Puerto Rico, su nariz -dijo- era criolla. Las narices son perfiladas, anchas, chatas, aguileñas, respingadas, botones; mas, describir una, usando un concepto que sirve para identificar culturas y el mestizaje, da la impresión de que el reconocido autor oculta algo; asume otra identidad, otro hombre que no es él: plagia. Semanas más tarde, después de leer la entrevista, lo vi en el Museo de Arte de Puerto Rico, observando un cuadro por una artista puertorriqueña de su generación, en el cual aparece una mujer desnuda, blanca y rubia, en una sala, sentada directamente frente a un espejo que no la refleja. Ella ve árboles, nubes, naturaleza. 

Monday, September 28, 2020

CUESTIÓN DE GANAS

Con mi escritura no he seguido al otro
ni modelos ni géneros ni tendencias.
hice lo que salió de ese espacio interior
sin métodos o académicos estreñidos
donde surge porque me da la gana. 

Sunday, September 27, 2020

NOTAS SOBRE CÓMO ME VEO Y TE VEO O CÓMO CREO QUE ME VES

En un excelente ensayo, muy bien documentado (NY Times, 27/09/2020), Jason Farago dice que con Durer comienza “a Renaissance conception of the self that has become so commonplace we don’t even notice it: the self as a subjective individual, the author of one’s own life story. And a modern conception, too, of what it means to be an artist.” El autor no incluye a Velázquez (razón suficiente para ir al Prado en Madrid), quien se pintó a sí mismo pintando a la familia real española, como si nos hubiese querido decir, “cómo veo a los otros es una proyección de cómo me veo yo” (si muchos estuviesen conscientes de esa sentencia serían más cuidadosos cuando dan opiniones sobre los demás; especialmente aquellos cuya cultura se limita a cosméticos y marcas de tenis o de carros). Con Velázquez no es solo la representación del “yo” lo que importa; se extiende a la relación del ser con los que lo rodean. Sugiere el poeta Oppenheimer (excolega en CCNY) que con el soneto comienza esa tendencia en la literatura. 

El asunto se complica cuando el cómo te veo es reflejo de una codependencia donde el autor o el pintor o el farfullero de cafetín o peluquera de beauty en Ponce lo hace para satisfacer a otros: el marido perritofaldero que hace comentarios para demostrarle a su mujer que es “bien macho”; la "highschooler" que quiere ser aceptada en el grupo de las “chicas-in” en la escuela; el malandrín que está tratando de se admitido en la pandilla del barrio; la boricua que desea dejarle saber al gringo que ella no es controlada por su etnia y ataca a su propia gente; la lesbiana u hombre gay que le ríen los chistes homofóbicos a los heteros; y muchos casos más. Con Durer se da el retrato del “yo”. Con Velázquez el “yo” no existe en un vacío. 

Saturday, September 26, 2020

ENTRE EL LÍBIDO EN SANTURCE Y LOS DATOS EN UNA HACIENDA EN GUAYAMA, SIGLOS XIX-XX

Luis A. Figueroa en el libro Sugar, Slavery and Freedom in Nineteenth Century Puerto Rico (2005) relata que en la hacienda Berdeguez en Guayama hubo un incidente durante una fiesta de bomba, donde un hombre mató a otro por asuntos de celos, ambos enamorados de una mujer llamada Mayombe. Como resultado, los hacendados prohibieron el baile de bomba en todas las haciendas de Guayama. El libro explora las contribuciones de los esclavos y libertos al desarrollo de la economía puertorriqueña durante el siglo antes mencionado, ya que, “The contributions of the black population to the history and economic development of Puerto Rico have long been distorted and underplayed.” 

No es de dudar que la historia oficial, no solo en Puerto Rico, pero en casi todo el mundo, excluye las voces de los pueblos, “la gente de a pie”. Sobre este tema abunda la literatura y las discusiones de las razones por las cuales los cocorocos intelectuales o políticos o religiosos deciden presentar narrativas algo discriminatorias y limitadas en su panorama. Eso no quiere decir que la gente no haya hablado, contado sus historias. La llamada narrativa folklórica está saturada con cuentos sobre los pueblos. En Puerto Rico no es distinto, y la música popular, desde la muy mestiza jíbara hasta la afroboricua, ha servido de voz y documento. Pueden ser criticadas esas fuentes porque es harto conocido que los narradores cambian los relatos, la memoria los distorsiona, el interés de tal o cual grupo los censura (una crítica que se ha hecho de la Biblia, comprobada con los últimos estudios arqueológicos). 

Antes del libro ser publicado, don Rafael Cepeda había compuesto la letra para una bomba, titulada A la Verdegué. Aunque el libro fue publicado mucho después de que la letra para la bomba fuese escrita, y el nombre de la hacienda en Guayama tenga una ortografía distinta, se puede concluir que los eventos en la hacienda sirvieron para la composición de don Rafael Cepeda. Cómo llega donde el compositor en Santurce la historia de lo que ocurrió en Guayama tiene que haber sido a través de la tradición oral, el cuento popular. Las diferencias entre ambos no se reducen al nombre de la hacienda, incluyen el pueblo -los eventos documentados ocurrieron en Guayama, y don Rafael los sitúa en Mayagüez- y al enfoque en lo contado. La tragedia, el inmenso poder de los hacendados, y sus consecuencias, prohibir las fiestas entre los esclavos en todas las haciendas de Guayama, fueron activados por la pasión desbocada, el amor a una mujer, y don Rafael no los menciona: enfoca la bomba en el peligro de acercarse a La Verdegué, “porque hay una negra que cuando cura, cura puro café, pone a los hombres arrastrándose hasta lo pies”. No podemos culpar a don Rafael, es que, al fin y al cabo, no muy pocas veces, el líbido ha cambiado la historia. 



Friday, September 25, 2020

MADAME KALALÚ: FROM HAITI TO PUERTO RICO

Legends are exaggerated truths, and when it comes to Madame Kalalú, all we have left are the word of mouth stories, Rafael Cortijo’s plena, interpreted by his combo, and later on by Willi Colon/Rubén Blades’s salsa, a rather academic and “de salón” version. She is also mentioned in several Puerto Rican fictional tales, and poems. To my knowledge, no documents have been found that can prove her existence. 

The story goes like this: Madame Kalalú was involved in the revolution that ended the French occupation of Sainte Domingue, Halti, and, consequently, abolished slavery completely. Once Haiti was liberated, she took upon herself to travel throughout the Caribbean to continue her revolutionary work, freeing slaves, and to start the creation of new countries in the region. In one of the versions of the song she is transplanted to contemporary Puerto Rico, working as a spiritual medium who is asked by the narrator of the story. singer, to answer very difficult questions regarding her work and about some not so easy to handle events. The lyrics begin telling her that the singer does not speak Quimbo nor Quimbiembo; to be straight forward and clear. What is very obvious is that Madame Kalalú is a powerful figure.

Cortijo places the interaction between the singer in an area of Santurce, known today as a Barrio Obrero, which when Madame Kalalù -had she been there- visited Puerto Rico was part of the town known as San Mateo de Cangrejos. It was founded in 1760, the first one of its kind in Puerto Rico, by black peoples, the land given to them by the king of Spain in compensation for fighting the pirates that were trying to take over San Juan. Santurce is an island divided by channels that separate it from Old San Juan and the rest of the island; and they blocked the ships, so they could not get in; cutting off the delivery of fresh water to the ones who already had taken over Old San Juan. The Spanish “naval” was fighting them in the bay, though the pirates had already taken over the old city. 

What is known today as Santurce was mostly populated by blacks during the centuries prior to the mid 1800s, working in farms, many of them were runaway slaves that had gotten away from the islands east and south of Puerto Rico. In order to destroy the plantation economies of the Dutch, English and French islands, the King of Spain offered them small plots of lands, freedom if they moved to Puerto Rico, settled in specific areas and accepted the Catholic faith. 

After keeping off the pirates, the king granted them the right to have their own town, and in 1760 San Mateo de Cangrejos was born. Had Madame Kalalú truly existed, visited Puerto Rico, she most probably lived in that area. But kings change and power struggles can dismiss history, and in 1862, the category of town was eliminated, most of the land taken away from its inhabitants and given to European settlers and the area was renamed Santurce. In one of the tales about Madame Kalalú she continued her revolutionary work, was caught by the French in New Orleans and killed. 

The area known today as Barrio Obrero is populated mostly by immigrants from the Dominican Republic. One of them, a robust young woman owns one of the vegetable and fruits shops in “La Placita de Santurce”, the market around the corner from my apartment, where I often go to buy papayas, mangos, guanábanas, parchas, mafafos, yautías, aguacates. Whenever she sees me, she greets me with a big smile and says to me, “Amorcito, qué te vendemos hoy?”, bathing me with the the same love, I am sure, drove Madame Kalalú’s work. 

Thursday, September 24, 2020

LA ASTUCIA EN SÁLVESE EL QUE PUEDA COMO PROGRAMA DE TELEVISIÓN CON EL VIRUS COMO DEPORTE EXTREMO

Antes de ser examinado y comprobar que yo era cero positivo había dejado de tener relaciones sexuales, y así estuve por más de diez años. Luego, por asuntos de edad y cambio de estado de ánimo, estaba fuera de liga, y las relaciones que tuve fueron pocas, y tan protegidas y superficiales que parecían relaciones de pubertos. Esa defensa me protegió. Además de escoger la abstinencia sexual, seguí con la homeopatía como tratamiento médico. Hace unos años un conocido, amigo de un amigo, doctorado y profesor de genética en una escuela de medicina, especialista e investigador en asuntos del VIH me dijo que como por los últimos veinte y pico de años nunca me había enfermado tuve que haber matado el virus. El último de mis muchos amigos a quien el virus les destruyó su cuerpo murió hace seis años. Toda esa gente que anda hoy jugando a ser “anti sistemas”, retando a las recomendaciones de los especialistas, no dudo que creen en las ideas nihilistas que promueven  “sálvese el que pueda”. La vida no es un programa de televisión que entretiene con “juegos/deportes extremos”. Para ellos, si nos matamos o se matan otros, no importa, el juego es lo verdaderamente importante. Recuerdan a las fábulas (y a unos cuantos parientes, ex compañeros de CCNY, políticos) donde poder robar, engañar, armar trampas, la astucia -pasarse de listo- son más importantes que los principios.  

Wednesday, September 23, 2020

LA MÚSICA JÍBARA CON MI HERMANO FÉLIX EN BROOKLYN - 1967

Crecí oyéndola en casa, no en el pueblo de Guayama. En el pueblo oían o a Rafael Cortijo o Camen Delia Dipíní o Felipe Rodríguez. La música jíbara la tocaban en la radio del pueblo para la época de Navidad solamente. La oíamos en casa porque la familia nunca dejó a Jájome por completo y mi hermano Félix y mi sobrino Juan tocaban guitarras y, a menudo, se dejaban llevar por las décimas o un buen seis. Hasta improvisaban. Los fines de semana subíamos a Cayey. Allí -todavía el pueblo no había sido convertido en un parque de fábricas, casi suburbio de Caguas, y estaba rodeado de cafetales, plantaciones de tabaco, frutos menores-, oían música jíbara todo el tiempo. No era música navideña ni  cambiado el nombre a trova o campesina. Era música jíbara. 

Pasé por las etapas que pasa todo adolescente de mi generación puertorriqueña, me alejé de la música de mis antepasados, e igual que muchos boricuas, archivé la música jíbara para solo oirla en Navidad. Me mudé a Nueva York, segregué más del mundo de los puertorriqueños, entré al multiculturalismo urbano de la ciudad, y mi diario vivir era el de cualquier joven con aspiraciones a ser “avant garde”, “estar en todas”, ir de discotecas, janguear en los cafés del Village, fumar y beber, estudiar y hacerme un profesional. Faltaba algo, y fue en casa de mi hermano Félix, en Brooklyn, 1967, se dio una catarsis, entendí lo que me pasaba: necesitaba mantener un vínculo con mi historia. Mi hermano nunca desplazó la música jíbara para solo tocarla en las fiestas religiosas. 

La música que surgió del genio creador de los jíbaros isleños, descendientes de los colonizadores españoles, mezclados con taínos y africanos, formando un fenotipo mestizo y una música igual de criolla. La décima, melodías, tipo de voz, instrumentos musicales reproducían a sus ancestros de la península ibérica y Canarias con influencias de las otras culturas, desarrollándose la construcción de instrumentos propios como el cuatro, tiple, bordonúas, guitarras y el nativo güiro, idiófono raspador construido con un fruto de la isla. La música jíbara se compone de varios estilos musicales, denominados seises, cadenas, aguinaldos, controversias. Los trovadores hacen sus versos en rima, principalmente en décimas y decimillas fijas o improvisadas, con una característica en el tipo de expresión vocal muy parecida al cante jondo andaluz.

Ir por casa de mi hermano era no sólo visitar a mi familia, comer bien y aprender sobre la música que nunca abandonó mis entrañas. Desde Puerto Rico conocía a algunos interpretes, y empecé a apreciar otros. Por primera vez supe quien era el Maestro Ladí, vivía por allí cerca y socializaba con mi tío Santos y mi hermano, Maso Rivera, la Alondra, Germán Rosario. Eran cátedras informales dadas por quienes aprendieron en los cerros de Jájome sobre la música que entra más allá de la conciencia, y en Brooklyn, en casa de mi hermano Félix, me ayudaron a mantener una continuidad con mi historia. Si me dejan, y me dan un pie forzado, improviso. 

ACARTONADOS MÓVILES

Quién decías que eras guiaba la mirada, el oído, la razón. Has dicho lo mismo de distintas formas por tanto tiempo, que hoy, los gestos calcados de revistas de modas o películas chaplinescas o caricaturas a lo Disney solo quedan. Acartonados móviles.

ALÉJENSE DE MÍ, VIRUS MALIGNOS

Hijos de diablo, fuera de aquí, fuera
Sobre mi cabeza formo un círculo
Imploro a los espíritus benignos, ruego
Sáquenlos de aquí, solos, que solo vayan
Con mis brazos y manos volteando sobre mi pelo
Encuentren la luz, abandonen el mal
Sobre mi cabeza, con mis manos los espanto
Fuera de aquí, fuera de estos cuerpos, fuera
Dos vueltas y una buena sacudida de manos
Con el poder del viento, cuerpos temblorosos y oraciones, me limpio
Sobre mi cabeza, con mi fuerza interior, brazos y manos los ahuyento.
(Eso espero, porque la ciencia anda medio perdida).