Friday, November 30, 2018

PRAGMATISM AND UTOPIA IN A MICRO TALL TALE

“Too often, much too often -perhaps not-, I allowed my desires to control my judgement. And viceversa. Making matters more complicated by the intricacies of cultural contexts; pragmatism and utopia clashing in the middle of a decision: should I fuck with him or not; must I accept his many rendevouz; should I avenge myself? I did many times; difficult to accept without some little degree of shame, but it was all a marvelous emotional and physical roller coaster, including physical transformation caused by death. He died.” 

IDENTIDAD Y LITERATURA "INFANTIL" LATINOAMERICANA

“Podemos concluir que, de manera efectiva se encontraron elementos suficientes en los textos de Literatura Infantil revisados para esta investigación, que se encontraron en ellos los elementos claves de la identidad caribeña, y que al igual que no solo en los textos considerados clásicos de literatura, sino en textos mucho más contemporáneos, los temas, las imágenes, los recursos, dan cuentan de los elementos necesarios y suficientes para facilitar a nuestros niños y niñas la construcción de su identidad Latinoamérica y caribeña, ya sin el dolor del látigo del negro de la plantación, ya sin el lamento del indígena saqueado, ya sin la posición arrogante del blanco, y sin ánimo de revancha, sino con la convicción que es mucho más que eso y puede poblar de cuentos, cantos y per- fumes un mar, un río, un continente.” (Jenny Fraile. Universidad Metropolitana, Venezuela: http://www.redalyc.org/pdf/310/31048902030.pdf)



Thursday, November 29, 2018

TEORÍA Y PRAXIS EN LA EDUCACIÓN BILINGÜE EN NYC

Creo que fue el novelista Tom Wolfe quien llamó "comunistas de salón" a los liberales burgueses que organizaban reuniones con los grupos de izquierda en sus apartamentos en Park Ave. Si el comentario o crítica la hace un hombre como Tom Wolfe o un hombre negro o una mujer blanca heterosexual, la respuesta de la sociedad en general es probablemente distinta a la que tendría, si la crítica la hace un homosexual; y si el homosexual está criticando los "campos" donde éstos no deben ni ir (por ej., educación), ni lo oyen. La homofobia y el racismo en la educación bilingüe es bastante conocido, pero ha sido poco documentado (lo que yo oía de algunos maestros y profesores en CCNY era suficiente evidencia para comenzar una campaña contra la homofobia, xenofobia y racismo en las escuelas bilingües de NYC). 

En este blog he discutido algunas de esas prácticas y citado literatura ligada al tema: desde la colombiana que quería que estudiasen a los niños caribeños para encontrar las fallas causales de su fracaso (la muy pomposa educadora a cargo de la educación de niños boricuas no había leído la literatura sobre "compensatory education"  y la crítica contundente, y multidisciplinaria a la misma en los EEUU; y era tan "ignorante" la educadora, que parece que no se había enterado que el enfoque educativo que seguía su escuela y el proyecto bilingüe que ella dirigía estaban vinculados a Lillian Weber y el Workshop Center for Open Education, creado, en gran medida, para contrarrestar el "compensatory education movement"), hasta el comportamiento racista de la profesora judía americana (incitada a que lo hiciese, no dudo, por otra profesora latina arribista y mercantil en su ideario), quien sin pizca de vergüenza, siendo ella una profesora sin permanencia, saboteó descaradamente e indirectamente por escrito una conferencia sobre educación y pueblos indígenas organizada por uno de los fundadores -un puertorriqueño abiertamente gay- del programa académico donde ella ejercía como docente; sirviendo como evidencia de que no sólo se reúnen los "comunistas de salón" en Park Avenue. Están en la academia. 




Wednesday, November 28, 2018

ALMUERZO CON MI HERMANA

Haber sido el primero de mi familia inmediata en ir a la universidad abrió un camino hacia otras escalas de valores que hoy sigo desenredando. De seis hermanos, dos más terminaron la secundaria; los otros tres estudiaron la primaria y luego a trabajar en las fincas o de costurera o de hijas de crianza (un eufemismo puertorriqueño para nombrar a las criadas sin paga, sobre el cual he escrito en este blog, ya que dos de mis hermanas fueron colocadas como “hijas de crianza”). Un padre picador de caña y una madre vendiendo carbón no tenían los recursos ni contactos sociales para poder enviar a todos sus hijos a la escuela.  

A los dos años de terminar mi grado asociado en pedagogia y con licencia para trabajar como maestro rural, con dieciocho años a mis espaldas (entré a la universidad cuando tenia dieciséis; cómo lo hice, requiere otro ensayo), comenzó mi entrada y la de mis padres a la clase media baja. Mis otros hermanos estaban fuera de la casa, casados y tratando de salir de la pobreza. 

Frente a esa historia de familia,  viendo el orgullo de mis padres, y consciente de que quería que ellos disfrutasen de la nueva vida, que tuviesen una visión de un futuro seguro para ellos y para mí, me aseguraba que mis nuevas amistades conociesen a mi familia. Aquella casucha llena de rotos, sin puertas, de cuatro cuartos con letrina y cocina en el patio fue escenario para demostrar a mis padres que no me avergonzaba de la pobreza y que quería que ellos compartieran de tú a tú con la gente que ellos una vez miraban de lejos: maestros, directores de escuela, orientadores. A mi casa los llevaba a comer la buena cocina de mamá. Décadas más tarde, muchos de aquellos maestros y otros que conocí en la marcha siguieron visitando a mi familia. De todos mis amigos, el más reaccionario, Junior Grafals entendía muy bien lo que yo quería lograr cuando me aseguraba que mis compañeros profesionales conociesen a mi familia, y un día me lo dijo y apoyó con firmeza.  

Quizás, por ese énfasis en llevar a mis colegas a conocer a mi familia fue que no me di cuenta que la pareja de cubanos burgueses profesores universitarios que me pidieron el teléfono de mi hermana, ya que iban de vacaciones a Puerto rico, y querían conocerla, de que sus intenciones eran otras. No, no querían conocerla para crecer o compartir con ella. Iban a verla como hace muchos liberales con los pobres, los negros, los homosexuales, como si fuesen  monos en un zoológico. 

Me explico: mi hermana, una mujer con poca escolaridad, cuyas cenas son familiares y de costumbre no hubiese invitado gente a almorzar como lo hacen las clases medias; no es parte de su “roce soclal”. En nuestra casa sólo invitaban gente para los bautizos y bodas. Dada esa historia, y yo jugando el papel de burguesito, le digo a mi hermana que mis ex colegas iban a llamarla, que los invitara a almorzar (le tuve que contestar un montón de preguntas sobre como poner la mesa, que servir primero). Cuando los profesores llegaron, saludaron, tomaron fotos, y luego dijeron que no podían quedarse a lamorzar porque tenian otro compromiso. Algo que ellos sabían, porque le dije explícitamente a mi hermana que los invitara.

Mi cuñado, más astuto que yo, se dio cuenta del desaire, y consciente del porqué yo invitaba a mis colegas a visitar mi familia, me dijo: “Cuñado, no tiene que traernos gente así a la casa. Nosotros sabemos que usted nos quiere”. Después de esa vergüenza, decidí que mi cuñado tenia razón, y que era mejor que sólo la familia almorzase con mi hermana. 

Tuesday, November 27, 2018

I SHARED HIM

La acongojada esposa del fenecido político niuyokino dijo a los periodistas durante el velorio: "I shared him with this community". Con razón el politico se murió joven, debe haberse cansado de sentirse propiedad de su esposa tan poderosa, que lo compartió con su pueblo. No es la única ni el único esposo que ni se dan cuenta de lo que dicen, sus parejas son su propiedad.

No hace poco, en una conversación con un pariente y su esposa sobre otra pareja donde la mujer quería controlar hasta cómo se relacionaba su marido, y con quién, llevando a la familia del marido a  que se alejara de ambos, para mi sorpresa, incluso, con la información y juicio dado sobre ese tipo de persona controladora, casi siempre con menos educación y posibilidades profesionales que su pareja, la esposa del pariente a quienes le hacía el cuento respondió: "Ah, pues yo a.... le digo que salga de casa y que....".

Ni con todo el preámbulo explicatorio, se dio cuenta esta otra controladora de lo que decía. El marido tampoco, porque él sonreía.

CCNY: LA ENSEÑANZA DE ESPAÑOL Y EL PROFESOR PUERTORRIQUEÑO

Uno de los temas menos explorado en la educación bilingüe es el racismo o etnocentrismo u homofobia interior, dentro de sus propias prácticas. Los maestros y profesores bilingües no se libran de esos males simplemente por ser bilingües o por haber estudiando dicha disciplina. Mis propias experiencias, así como la de compañeros y estudiantes sirven para comprobar que en la educación bilingüe hay prácticas discriminatorias por cuestiones de raza o procedencia étnica o de orientación sexual.

Algunos de mis compañeros "latinos" no boricuas de CCNY (además de que, cuando celebraban fiestas importantes, solo invitaban a los profesores blanquitos) fomentaban el discrimen contra el español de los puertorriqueños. No lo hacían abiertamente. 

Al estudiante peruano -como hicieron con otros- que no veía nada raro en la expresión “te paso llamando”, le dieron un waiver/vale para que tomara otra clase, en vez de la oficial, requisito para graduarse, “La enseñanza de español en la educación bilingüe”, que yo diseñé y propuse cuando el Programa de Educación Bilingüe fue, por primera vez, presentado a la facultad; un curso que otras instituciones de educación superior ofrecían en inglés englobado en los cursos sobre lenguas minoritarias. Todo hubiese sido un trámite burocrático si las razones hubiesen sido otras. 

En el caso citado, al estudiante le dieron el vale porque quien enseñaba la clase en CCNY era un puertorriqueño y el peruano no consideraba que el profesor, por ser puertorriqueño, podía enseñarle español (esta evidencia fue recogida durante una conversación entre el estudiante y otra profesora latina). Un grave error por parte del estudiante y, no me sorprende, por parte de los educadores. 

Primero, la clase no era para estudiar español como tal, sino sobre los procesos, métodos y teorías que fundamentaban la enseñanza de ese idioma en las escuelas bilingües. 

Segundo, años más tarde, el estudiante tuvo que tomar otra clase sobre materiales educativos con el mismo profesor (ahí no tenía escape), pidió permiso para escribir sus pruebas y monografías en español, y cuando entregó su primer informe, tuvo que corregirlo por causas de la cantidad de errores ortográficos e ideas explicadas pobremente, y por carecer de evidencia científica y literaria. 

Los profesores latinos que le dieron el permiso creyeron al estudiante, como hicieron con unos cuantos más, sin nunca investigar si estos estudiantes sabían tanto español como ellos reclamaban, y mucho menos, qué sabían sobre su enseñanza, en particular lo que tiene que ver con el español y los puertorriqueños, colonización, bilingüismo. 

Monday, November 26, 2018

LOS HURACANES Y EL LAVADO DE ROPA EN EL RÍO

"'Hay que inventárselas...aquí estamos lavando ropa, cocinando un arroz con jamonilla y salami y hasta aproveché y me afeité': dijo Rubén Rivera, jocosamente, a un periodista durante los días después del huracán María azotar a Puerto Rico.  

Hacia el 1930, "Por allá, por San Felipe", comenzó mamá -igualito a muchos puertorriqueños de su generación, que relataban las épocas anteriores a través de los huracanes- a contar sobre el día que papá regresó a Jájome, montado a caballo en un viaje de días, después de que el muy bullanguero padre se había ido a buscar mejor suerte o mujeres en los bares de Jobos, Las Mareas, la costa -algo que hizo unas cuantas veces- abandonando a mi madre y hermana mayor, una bebé. 

Mamá se enteró que él venía de vuelta, porque abuela -con quien vivía- envió un muchacho para que le avisara, que "dejara de lavar ropa en el río, que Felipe venía por el camino de Jájome Bajo y quería ver la nena". 

Circunstancias y estados de ánimos distintos, ambas estampas muestran variables muy parecidas: la carencia y la capacidad para enfrentarse a la vida y resolver. Mi generación pensaba que era la última -o se pensó ser la última- en ver a sus padres o conocer parientes que lavaron ropa en el río.