Thursday, June 7, 2018

ES MI MADRE, PROFESOR

Un estudiante de maestría, lector disciplinado, con una acertada comprensión de los temas sin perder de vista las críticas, que está ausentado por dos semanas, levanta sospechas, provoca inquietud, máxime cuando es un inmigrante en la ciudad de los rascacielos, hasta que se lo ve de vuelta, y uno, aliviado, pregunta -"Qué te pasó?"-, o algo así igual de trillado.

Alegre de que su estimado profesor muestre preocupación y, sin duda, sin nada que lo agobie, el joven,  después de un viaje de doce horas en avión, explica que fue a ver a su madre que había sufrido una caída, que regresó porque ella ya estaba caminado. Sorprendido ante mi incrédula interjección -"Hiciste ese viaje tan largo porque tu mamá se cayó?"-, con marcado y agudo acento porteño, respondió: "Es mi madre, profesor!".

AZTECA AMÉRICA TV NOTICIAS:  "Millenial desalojado por sus padres llamó a la policía antes de mudarse; quería recuperar sus Legos"

Tuesday, June 5, 2018

LA FEMINISTA PUERTORRIQUEÑA QUE NO APRECIA LOCAS PARTIDAS, QUERELLE Y EL REPOSTERO COLORADO DE COLORADO

No va aceptar a hombres vestidos de mujer que imiten al tipo de mujer que ella “deprecia”; no los incluye entre sus círculos inmediatos. Lesbianas que imitan a machos no fueron parte de su postura bien plantada frente a su compañero de viajes, ni los machos que -supuestamente- ellas imitan. Por suerte, tampoco habló de los seductores ojos que Genet describe cuando se fija en la mirada de Querelle; los mismos ojos que brillan su deseo en tantos hombres; ni del hecho que se repite, como se repite la mirada de los Querelle del mundo: los sitios donde no puedes comprar un bizcocho, los momentos cuando tus ojos te delatan, no por expresar el deseo, por lo que se repite todo el tiempo frente a los que no quieres que los desees o que comas bizcochos con ellos. 

Monday, June 4, 2018

EL LIBRO DESDE JÁJOME HASTA ÍTAKA

El libro Desde Jájome hasta Ítaka ha sido completado, copiado en formato pdf, y está circulando por el internet, distribuido por quienes lo hayan recibido. De ser publicado en forma de libro impreso, serán informados por este medio. 

DESDE JÁJOME HASTA ÍTAKA
           

TABLA DE CONTENIDOS

I. ENTRE JÁJOME Y LOS PUEBLOS 

II. JUEGOS Y JUGUETES

III. LECTURAS 

iV. SANTURCE

V. ESTEREOTIPOS EN EL NORTE DEL NORTE

VI. ACADEMIAS  

VII. ROMANCES

VIII. SUICIDIOS

IX. ENTIERROS

X. ÍTAKA

“Y si pobre la encuentras, Itaca no te ha engañado. Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia, comprenderás ya qué significan las Itacas.” (Constantin Cavafis: Ítaka) 

I. ENTRE JÁJOME Y LOS PUEBLOS 

 JÁJOME NO FUE COLLORES

Cuando salí de Jájome no fue un viaje como el de Lloréns Torres: "en una jaquita baya por un sendero entre mayas". Salí en una pisicorre por una carretera llena de curvas, flamboyanes, "arropás de cundiamores". Idílicos los llamó un reconocido escritor, “urbano de guasas”, a los hermosos campos que comprenden esta zona de Cayey. Para aquellos que tuvimos que abandonar esos campos, lo idílico es la reacción menos sentida. Las fincas son hoy el “playground of the rich, the beautiful and the well connected.”

Salí de niño junto a mis padres y hermanos como resultado de los nuevos vaivenes económicos que trasformaban la isla durante los años cuarenta. Ya no quedaban fincas donde vivir como agregados y menos suficiente tierra para heredar. El fenómeno económico de aquella época no incluía a los dueños de pequeñas fincas ni a sus peones. O vendías o te hundías más en la miseria. Las ideas social demócratas del gobierno de turno nos echó a la suerte: unos para el norte, otros para los cañaverales o los arrabales de San Juan.

Mi padre escogió los cañaverales cerca de Guayama, y a trabajar “to’ el mundo”. Los más chiquitos a la escuela y los más grandes a ayudar con el sustento. Si la familia era grande, los más pequeños podíamos aspirar a una mejor educación. Los mayores trabajaban para ayudar a sostener la familia. Allí no terminó la odisea. Ese patrón de desplazamiento se había convertido en variable constante del nuevo modelo económico.

La caña no era futuro para todos, ni de capataz ni de picador. Las fábricas que reemplazaban la caña no podían emplear a todos los parados y muchos menos si no tenías diploma de escuela superior; y los hijos de muchos de aquellos jíbaros a duras penas podían terminarla. Una vez más, a moverse hacia nuevos nortes: el ejército, Nueva York.

Cada desplazamiento sigue una muy trillada y repetida sentencia: toda acción tiene una reacción. Y dicha reacción no sólo la experimenta un nuevo modelo económico. La vivimos en carne propia los desplazados. Los que por alguna razón tienen un tesón de acero y una red de apoyo la superan y hasta triunfan. Otros, los que además del desplazamiento tienen que enfrentarse a cuáles y qué tipos de problemas familiares o sociales sufren el aceleramiento de sus torbellinos: deterioro colectivo e individual. Este fenómeno ha sido extensamente discutido y recreado. Incluso, también ha sido motivo de burla y desprecio por parte de literatos, sociólogos y otros que desde lejos lo observan.

"Recordar es vivir" decía el locutor de un programa de radio dedicado a la música jíbara. Recordar es no olvidar dicen otros. ¿Recordar qué? ¿Lo idílico de Jájome y el bohío de Lloréns Torres o el desplazamiento de cientos de miles de personas sin ningún tipo de consideración por las consecuencias que tan frías decisiones generan? Muchos superaron las consecuencias de las migraciones de los años cuarenta. Muchos, no. Generación tras generación de vidas perdidas y patologías reproducidas en los guetos de ciudades en los EEUU, caseríos y barriadas de Puerto Rico sirven de evidencia de que todo no ha sido color de rosa.

Recordar puede ser matizado y distorsionado por nuestros deseos o por nuestros miedos advierte Milan Kundera en La ignorancia. Recordar puede ser recurso para evitar el que se vuelvan a cometer abusos por fríos gobiernos completamente desligados de su gente y sin ningún ápice de deseo de incluirlos en sus nuevos proyectos. Lloréns soñaba con su Collores, la memoria filtrada cual personaje de Kundera; mas no perdió de vista lo que lo llevó a ver la gloria como "sueño vano. Y el placer, tan sólo viento. Y la riqueza, tormento. Y el poder, hosco gusano.”
DIVERTIMENTOS JÍBAROS
En marzo del 1887 nació mi padre en un campo de la región montañosa de Cidra, Puerto Rico. Se mudaron a Jájome, otro campo, otros cerros. Estudió su primaria durante el régimen español, y luego hasta un grado que pocos para aquella época lograban: el octavo. Pudo haber sido uno de los miles de maestros que formaron parte de la activa y masiva escolarización de principios del siglo XX. Decidió  caminar otros senderos.

Iba a pie o en carreta hasta el pueblo de Cayey y, además de estudiar, vendía huevos para poder pagarse su almuerzo. No sé si también pagaba por la transportación en carreta de bueyes. Gustaba de cantar las cadenas; las que cantaban los carreteros.  

Se fue muy joven para la costa a conocer el mundo. Del cerro a las costas, los cañaverales, otro jíbaro que se movía y aspiraba a subir de clase. Se fue de dependiente en un colmado enorme que se encontraba en la antigua carretera Guayama-Salinas, la número tres, a la entrada de la antigua central Aguirre; en un histórico edificio de dos pisos, mampostería, arcos y galería para proteger del sol, cuatro anchas y algo ovaladas puertas. Muchas décadas más tarde, el edificio seguía allí, abandonado, testigo de otras historias.  

El viejo dejó Aguirre para seguir caminos, dar más vueltas por el mundo; el mundo más allá de Jájome. 

Las tierras comprendidas entre Cayey, Salinas y Guayama fueron su Ítaca, y en una época donde el pie o o el caballo o las carretas eran los medios de transportación por excelencia, la tierra que exploraba era una geografía bien amplia y diversa, vista a través de su curiosa mirada, ojos llenos de chispa y su gusto por el buen vivir..

Sus cuentos sobre cómo llegó y lo que encontró en el Puerto de Jobos tenían el mismo tono y sentir de cualquier relato de viajero contemporáneo. No contó historias sobre lo que los soldados encontraron en el puerto de Hamburgo o en Marsella. Otros personajes e historias de puerto sedujeron al joven dependiente en un almacén de Aguirre. A los diecisiete se topó con las hijas de Tembandumba, culipandeando por la calle antillana.

A los diecisiete, de Jájome al Puerto de Jobos, lo despidieron a puertas abiertas, y el saludo con la mano, aquel saludo de antes -la palma hacia adentro- le dijo al viajero adiós y buen ir.

De Jájome a Jobos hay un largo trecho, a veces, a pie; otras, a caballo.

Regresó del Puerto de Jobos, se “llevó” a mi mamá; trabajó de agregado en una finca; y otra vez,  abandonaron a Jájome.

Para la época que Palés Matos comenzó a escribir, mi viejo leía poesía, la palabra saeta se usaba comúnmente, y  los jíbaros hasta cantaban saetas a la virgen, durante los rosarios cantados.

Volvíamos a Jájome, al Alto, a la casa de una tía. Subíamos, años más tarde, en "pisicorre" o en la línea de guaguas que transportaban los pasajeros por la carretera Guayama-Cayey, la número quince, la de las muchas curvas, sin ningún trecho recto. 

Ningún trecho es recto, y mucho menos para los jíbaros.

Sunday, June 3, 2018

FRANCISCO MATOS PAOLI: CANTO DE LA LOCURA


The Politics of Madness in Francisco Matos Paoli's Prison Poem, Canto de la locura. WANDA RIVERA-RIVERA. Revista Hispánica Moderna. Año 61, No. 2 (December 2008), pp. 197-213

LA POÉTICA ILUMINADA DE LA LOCURA: FRANCISCO MATOS PAOLI CONTRA EL IMPERIO. María Giulianna Zambrano Murillo. http://www.scielo.org.co/pdf/peri/v8n15/v8n15a05.pdf

“ . . . Y así soy Francisco: un modo
de interpretar las cosas
que están inéditas en el alba
y que todavía no son.”
–Francisco Matos Paoli
fragmento del Poema 43 (Contra la interpretación, 1989)

"Para nombrar a Matos Paoli: un instante de cien años". 

. 80grados.net

ACARTONADOS MÓVILES

Antes, quién eras y decías guiaba la mirada, el oído, la razón. Has dicho lo mismo de distintas formas por tanto tiempo, que hoy, los gestos calcados de revistas de modas o películas chaplinescas solo quedan. No sé si evocas a Mimi o al El Pato Donald o a Micky el ratón que entra y sale sin lograr nada: caricaturas móviles.

Friday, June 1, 2018

EL GÍBARO DE ALONSO EN JÁJOME Y LAS CASTAS LATINOAMERICANAS (NOTAS PARA UNA CLASE)

De acuerdo a las teorías de castas, un gíbaro era el resultado de la mezcla entre lobo y china; el lobo era el resultado de la mezcla entre saltapatrás y mulata; la china, entre morisco y española; el saltapatrás, entre india y chino; la mulata, entre español y africano; el morisco, entre mulato y española (“Sangre y temperamento, purezas y mestizaje en las sociedades de castas americanas”,  Carlos López Beltrán. Instituto de Investigaciones Filosóficas-UNAM)

“Luis Paret y Alcázar’ Self-Portrait of 1776 shows the Spanish artist standing before the tranquil yet rugged Puerto Rican landscape dressed as a local peasant or jíbaro. Wearing a white shirt, striped pants, and flowered hat, he carries a bunch of plantains and a machete. The artist constructs a vision of himself as a Puerto Rican peasant, the jíbaro. The use of the jíbaro’s attire by Paret y Alcázar can be understood within the context of the carnivalesque in which the upper-class masqueraded as peasants. The painting also reveals the intellectual elite’s appropriation and subsequent adoption of the jíbaro as cultural symbol. The work was produced after Paret y Alcázar’s removal from the Spanish court of Carlos III and his exile to the island of Puerto Rico from 1775 to 1778. The self-portrait, later sent to the Bourbon monarchy as a gift, was pivotal in securing not only the painter’s return to the Spanish court but also the continued success of his professional career by communicating important cultural and political implications. (Ilenia Colón Mendoza:”The Jíbaro Masquerade: Luis Paret y Alcázar’s Self-Portrait of 1776”. Hispanic Research Journal, 2016)

El caudillismo latinoamericano fue una formulación, “una construcción de quienes los seguían” y esta colectividad, conformada por las castas que no eran ni criollos ni peninsulares, respondía a los idearios, leyes y prácticas fundamentadas -en gran medida- en las teorías de castas, influenciando las relaciones “políticas”, la imaginación,  mediatizadas por “ las representaciones que los seguidores tenían de sus caudillos”: la conceptualización del “yo” impuesta desde afuera, rebota y se convierte en arma usada por los miembros de tal o cual grupo.  (de la Fuente, Ariel. Los hijos de Facundo. Caudillos y montoneras en la provincia de La Rioja durante el proceso de formación del estado nacional argentino (1853-1870). Buenos Aires: Prometeo, 2007.)

“En 1849 don Manuel Alonso, nacido en San Juan en octubre de 1822, mandó a publicar en Barcelona El Gíbaro.  Cuadro de costumbres de la isla de Puerto Rico, motivado, entre muchas razones, por dos obras colectivas publicadas por un grupo de puertorriqueños que se había instalado en la ciudad condal antes de la llegada de él: Aguinaldo puertorriqueño (1842) y Álbum puertorriqueño (1843).  Tanto fue el impacto de la obra de M. Alonso en la isla, que en 1882-83 mandó a publicar la segunda parte de la obra. (El “Gíbaro” de Manuel Alonso y su vigencia en el siglo XXI. “En la brecha”, blog de Carlos García Cacho)

“.....frente a este heterogéneo escenario, desde mediados del siglo XVIII, las administraciones reafirmaron su poder clasificatorio, discriminando y jerarquizando a la población por medio de tipologías de castas, especialmente en aquellos centros de alto intercambio social. Mientras que, en aquellos espacios de dominio indígena, se incentivaron políticas de mestizaje y asimilación selectiva, dentro de la lógica de blanqueamiento, al mismo tiempo que se defendieron sistemas de diferenciación internos también a través del uso de la terminología de castas, como fue el caso de las regiones fronterizas de la cuenca del Plata.

Los sistemas clasificatorios fueron históricamente realimentados o legitimados, desde el poder colonial, a través de tratados filosóficos, teológicos y jurídicos así como por medio de obras de carácter científico-expedicionario que instalaron representaciones sociales y relaciones de poder en un plano de jerarquías étnicas y raciales. (Mestizaje, castas y razas en la literatura de viajes. De Félix de Azara a Alcide d'Orbigny (Río de la Plata, 1780-1830. Lía Quarleri: Prohistoria, dic 2014)

“Los cuadros de castas representarían pictóricamente lo que en el siglo xvii el Inca Garcilaso de la Vega tituló ‘Nombres nuevos para nombrar diversas gene- raciones’ (1991, libro ix, cap. xxxi). Nombrar, en este texto, tiene la connotación de ‘rotular’ y, a decir del autor, habría sido un gesto particular de las naciones de españoles y negros, ‘que tampoco los había antes en aquella tierra’, para diferenciarse de los ‘naturales’ de Indias así como de los de sus mismas naciones que nacían ‘allá’ y no ‘acá’(españa). Concluye el capítulo con una a infrmación que debe permanecer a lo largo de esta lectura: ‘Todos estos nombres —y otros que por excusar hastío dejamos de decir— se han inventado en mi tierra para nombrar las generaciones que ha habido después [de] que los españoles fueron a ella. Y podemos decir que ellos los llevaron con las demás cosas que no había antes’.(Castas o razas?: imaginario sociopolítico y cuerpos mezclados en la América colonial. Una propuesta desde los cuadros de castas. Alejandra Araya Espinoza, Repositorio, Universidad de Chile)
(Y luego de repasar y comenzar a organizar estas notas, buscar nuevas fuentes, agarro mi cuatro, el tiple y el güiro, grito un "lelolai esgalillao" y le canto un seis cayeyano a mis antepasados jíbaros que han estado -algunos nunca bajaron de esos cerros- diciendo con orgullos: "somos jíbaros, y qué"; desde que así fueron clasificados por los poderes "divinos" que tenían los europeos colonizadores. Por cierto, sugieren algunos antropólogos, que los caribes hacían lo mismo, cuando se mezclaban con otros pueblos, dejaban de ser caribes.)



ON RACISM AND THE HIGHER MORAL GROUND AT THE NEW YORK TIMES

"When did not being racist become "moral high ground"? Is it not more simple? Not racist is moral and racist is immoral." (Dane)

"I am a white man, so I'm not usually on the receiving end of this kind of attack. But I am also a Jew, and there have been a couple of times in my life when I have been accosted directly, face-to-face with blatant, intentional, anti-Semitic insults. Neither of the offenders was anyone I particularly respected, but make no mistake, the comments hurt. Mr. Blow has probably had more of these encounters than I and more opportunity to build up emotional callus.

I question, however, whether focusing on the moral inferiority of the offender and denying the personal impact on the recipient is the answer. I read a quote from a politician recently that said "never look down on someone unless its to give them a hand up." Nobody owes Roseanne a hand up, but looking down on people, whether "deserved" or not, is a bad habit. I'm already guilty of this and I don't think I should aspire to do it more.

Just as importantly, denying the personal hurt dehumanizes the recipient and diminishes the extent of the moral offense. We are human beings and of course it hurts, even those who are relatively emotionally secure. As Americans, it is the attack on our democratic ideal that all men are created equal that should make us condemn Roseanne. As empathetic beings, it is the pain felt by individuals that should make us angry.” (Dan)

"Of all the writers at the NY Times, Mr. Blow best reflects my own views and opinions. However, I feel like there is something missing in this piece. Racist speech doesn't hurt our feelings, but you can't separate racist speech from racist actions. The purpose of racist speech is to justify, solidify and perpetrate racist actions that result in injury and death, both physical and economic. My mind turns to my own personal experiences, from physical attacks on the playground to racist harassment on the job. We make less money than our white counterparts and are told to do more and work harder. Behind every racist joke is a threat of physical violence. Maybe it's only because I'm older that I can still remember actual lynchings, and I can never forget that day when a young man was dragged through the town I'm from by a rope from the trailer hitch of a pickup truck until his body disintegrated. I'm not too proud to say my feelings aren't hurt only because I'm too busy being scared." (Steve,)