Tuesday, April 9, 2013

La Patología de la Persuasión de un Pato (PPP)

Informe # 1:

Lo que sigue a continuación es un informe que discute la aplicación de las teorías y argumentos que sirven para diagnosticar el síndrome homo-sintomático, conocido en la literatura especializada como la Patología de la Persuasión de Patos (PPP). Este informe es el resultado de un estudio que se llevó a cabo con un caso en particular, un grupo de hombres gais que mostraban síntomas y comportamientos que respondían a lo discutido en la literatura PPP. Los nombres de los sujetos bajo estudio  no serán usados en este informe, y en cuanto al personaje principal, el informe se referirá al mismo como el “sujeto bajo estudio” o “el sujeto en cuestión”.

Aparte del informe referirse al personaje principal del caso como sujeto en cuestión o bajo estudio, en este informe, aunque se fundamenta en hechos y personajes verídicos, no se delataran ninguno de los otros sujetos ni sus dinámicas. El informe usará el estudio de este caso como evidencia que comprueba los planteamientos teóricos que subyacen el PPP, y para enmarcar el perfil del sujeto en cuestión dentro de un modelo que sostiene que la manipulación mental o control mental se produce cuando un individuo o grupo de individuos ejerce una tentativa de toma de control del comportamiento de otra persona o de un grupo, utilizando técnicas de persuasión o de sugestión mental, en busca de eliminar las capacidades críticas o de autocrítica de la persona que le oye; esto es, su capacidad para juzgar.

El propósito del informe consiste en explicar ciertos síntomas y comportamientos (la evidencia tiende a indicar que el sujeto – en la literatura se discuten otros casos muy parecidos - no parecía estar muy consciente de los efectos nocivos de sus actos) tomados del modelo propuesto por la PPP, recogidos durante el estudio citado; que  demuestra que  las dinámicas e interacciones entre los sujetos iban más allá de lo que se puede considerar como simples y llanas relaciones armoniosas. El estudio argumenta que las interacciones entre el sujeto bajo estudio y un círculo de amigos se caracterizaban por los síntomas presentados en lo planteado por la literatura que describe la PPP: una excesiva necesidad de controlar y mentir, como mecanismos que le servían para desestabilizar a un grupo: amigos,  conocidos, y en la mayoría de los casos, obtener cierto grado de placer
.
El sujeto bajo estudio, además de las repetidas mentiras y engaños, usaba diversas estrategias durante sus interacciones con los supuestos amigos,  características que describen, de acuerdo la la literatura, al típico PPP, Entre las mas recurrentes herramientas de persuasión que usaba el sujeto bajo estudio se encontraban:

1)  hacerle creer a cada uno de los miembros del grupo, que el oyente en cada momento en particular era su único confidente, con quien solo compartía sus preocupaciones y lo que decía sobre el/los significativo(s) otro(s)
 
2) disfrazar sus artimañas con discursos cargados de un supuesto desinteresado análisis: ej. “ fíjate que yo lo ayudaría, pero es que tiene una necesidad de que lo cuiden y….”

3) destruir la reputación de los significativos otros

4) justificar sus pseudo-preocupaciones bajo un tergiversado manto de católica bondad: “no es malo, pero…..”. 

Estas herramientas de manipuleo psico-social  le servían para, por un lado, sub-estimar a sus aparentes amigos, y por otro, hacerle creer a sus oyentes que andaba preocupado por cada uno de ellos. Mentía indirectamente al entrampar y sugerir que cada oyente por separado era con quien único hablaba del otro o los otros. El uso de un amplio rango de tácticas psicológicas capaces de tomar el control de cada miembro del grupo de amigos mantenía en vilo a cada individuo, y lograba manipular no solo lo que pensaban sus oyentes sobre los sujetos que discutía, sino los comportamientos, emociones o decisiones que sus oyentes hacían en torno a los otros. De Mateo hablaba con Juan, y de Juan hablaba con Mateo, y así hacia con cada uno de ellos: todos  hombres gais latinos en la ciudad de Nueva York, teniendo como propósito, explicito o sublimado, lo anteriormente expuesto.

Los métodos que usaba el sujeto bajo estudio - para obtener tal control (sea directa o sutilmente) – anteriormente, han sido el foco de estudio entre psicólogos, neurocientíficos y sociólogos, y no se limitan a las relaciones de un grupo como el antes citado. La literatura académica discute la aplicación y uso  la persuasión y la tortura de parte de sistemas y organizaciones religiosas, iglesias, políticos,  estados totalitarios, operaciones encubiertas, las investigaciones en torno a la manipulación neurocelular, los ejércitos con los prisioneros de guerra, los cultos.

Se puede sugerir que además de los beneficios antes enumerados, estos grupos y el sujeto en cuestión disfrutan, obtienen placer sádico-erótico al practicar ciertos tipos de crueldad. En su caso, algunos de sus comportamientos - dejar a la gente esperando para lograr niveles enfermos de ansiedad en los que le esperaban, apoyar causas de la derecha religiosa, y justificar las opresiones de clase y raciales – revelaron un tipo de sadismo sicológico que había sido documentado en casos de índole militar, religioso, político. Como ya se ha dicho, hasta cierto grado, el sujeto bajo estudio reproducía en el plano individual lo que se encuentra en situaciones de índole colectiva: religión, guerras, dictaduras, etc.

Para explicar los hechos que ocurrieron antes y después del grupo enterarse de las artimañas que usaba el sujeto bajo estudio, se fundamenta la investigación en lo que plantean los  postulados teóricos del archí-estudiando Síndrome de Estocolmo, y las ideas sobre la colonización mental, racial, sexual de clase que aparecen en los escritos, entre otros, de Paulo Freire, Frantz Omar Fanon, Betty Friedan y Luisa Capetillo. Uno de los resultados, de acuerdo a lo discutido en la literatura que describe la PPP, es que el uso de la persuasión y  dominación como herramienta de opresión y control, en cierto momento, lleva a  algunos de los miembros del grupo a sentir los deseos de desplazar y revertir el mencionado síndrome, a cuestionar los procesos colonizadores, revelarse contra la colonización y la crueldad,  incluso cuando esta es de carácter sublimar (el sujeto bajo cuestión usaba técnicas del extensamente estudiado y muy típico “pasivo-agresivo’; aquel que “tira la piedrita y esconde la mano”). En un principio estos sentimientos y sensaciones no estaban del todo claros, y no es hasta que comienzan a hablar sobre los mismos, a compartir lo que el sujeto en cuestión de cada uno de ellos por separad, que se dan cuenta de lo que estaba ocurriendo.

El primer indicio de que los otros miembros del grupo sentían una incomodidad, que se estaba dando un desbalance en sus relaciones con el sujeto bajo estudio,  se produjo cuando éste, mientras le contaba porque no había invitado a fulanito a una cena en su casa, mostró placer, una sonrisa controlada, algo similar a la sonrisa de la Mona Lisa, El no poder reprimir la sonrisa lo delató, y luego, algunos de ellos, al sentir una incomodidad anímica y el tratar de entenderla, se dieron cuenta de lo que estaba pasando; y poco a poco llevaron al resto de los miembros del grupo a tomar conciencia y demostrar lo que la literatura describe como los anti-síntomas de la PPP. Su respuesta no fue romper re;laciones con el sujeto bajo estudio; decidieron cambiar las reglas de juego y tomar cartas sobre el asunto.

Lo que estaba tratando de obtener el sujeto: conseguir que cada  individuo y el grupo mismo se comportara, sin darse cuenta, de que estaban a la merced de sugestiones exteriores,  tuvo como resultado una serie de eventos, situaciones imprevistas y conductas que recordaban casos  parecidos, donde las respuestas de aquellos que una vez fueron oprimidos, sufrieron violencia de parte de ciertos gobiernos y regímenes totalitarios, en vez de perdonar, calcaban los comportamientos antes criticados. Los que una vez han sido violentados,  física y/o psicológicamente, una vez conscientes de lo que ha pasado, a su vez, pueden recurrir a los mismos métodos de los cuales fueron víctimas: la manipulación mental, la violencia física, la tortura, el placer. En el caso estudiado, los miembros del grupo, al revertir  la violencia, crueldad y otras prácticas. El planificar y comenzar la venganza les dio placer.

La PPP sostiene que dichos comportamientos pueden ser entendidos como desviados o perversos, un desorden de la personalidad, cuyas causas se remontan a la infancia, o las relaciones socio-políticas, a la educación del manipulador, haber sido manipulado por sus padres, sus amigos, sus amantes. En un gran número de casos, el oprimido se transforma en opresor, se oprime a sí mismo y a su vez participa en la opresión de otros. Este conflicto social y personal se multiplica cuando los sujetos pertenecen a sub-grupos: los mulatos, otros afro-descendientes y mestizos que desprecian lo africano o lo arahuaco, y argumentan a favor de la superioridad de la raza blanca o lo europeo, las mujeres que justifican el machismo, los miembros de una colonia o ex-colonia que continúan usando la metrópolis colonizadora como centro y agente que define su identidad;  y en el caso bajo estudio, los hombres gais homofóbicos o auto-destructivos.

El sujeto bajo estudio era un romántico empedernido, quien gustaba  y tendía a enamorarse, sin mucha suerte, de hombres blanco-pálidos, de ojos azules, pelos largos, flacos y pasivos sexualmente.  Con esta información y otros datos en sus registros, el grupo decidió organizar una fiesta, y contratar un chulo que cumplía con las características que respondían al perfil antes descrito, lo deseado por el sujeto bajo estudio, para que durante la fiesta conquistara al sujeto en cuestión, lo sedujera sin nunca llegar al acto sexual, le hiciese creer que estaba enamorado, lo llamara para hacer citas, lo dejara plantado, y luego desapareciera sin dejar rastro, solo la memoria de lo que una vez pudo ser.

La fiesta tomó un giro inesperado cuando el chulo redentor se convirtió en objeto de deseo de otros miembros del grupo y la competencia por conquistarlo opacó los planes de Mateo, de Juan y de cada uno de los que una vez querían vengarse. Ya no era uno, el sujeto bajo estudio, el motivo de la venganza; muchos más entraron en un juego y conductas que respondían a las enumeradas en la taxonomía de la PPP. El chulo redentor (nombre que le pusieron los que planearon la venganza) usó la muy enredada situación para aprovecharse de los muchos otros sujetos bajo estudio, controlarlos y conseguir poder sobre ellos, y dinero. Los datos, dinámicas, eventos y explicación de la nueva relación entre el chulo redentor y los sujetos bajo estudio aparecen en el próximo capítulo de este informe.

Uno de los postulados de la PPP explica que la manipulación mental podría ser una forma particular de egoísmo. A menudo el manipulador demanda de los demás un comportamiento socialmente aceptable, sin el mismo adecuarse a lo moralmente estipulado. Los argumentos de un manipulador parecen siempre, a primera vista, lógicos y morales. Habitualmente, utiliza pretextos tales como que la norma, el « buen comportamiento » que se debe tener en la sociedad o el grupo, sabiendo utilizar los puntos débiles de los otros, haciendo por ejemplo que se sientan ridículos, culpables o heridos en su pudor, lo cual los ubica o mantiene en una situación mental favorable a la manipulación; a conquistarlos.

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