Friday, February 1, 2013

Nenas conchudas y mozos que preñan


Hoy, muy pocos puertorriqueños le espetan un “conchú’ ” (conchudo) a sus hijos, ni se refieren a los adolescentes como mozos, o les sorprende la sabiduría de las nenas o los nenes. El conchudo es un niño que reafirma su autonomía,  aprendiendo a independizarse, diría cualquier psicólogo de revista de quiosco o farmacia.

Durante una visita a una oficina del gobierno en esta isla de los espantos, una señora bastante mayorcita le dejó saber a la joven madre de una niña de unos cinco años, saltarina de losetas en espera de salir de aquel árido y claustrofóbico espacio, que su nena sabía mucho. Para algunos, una nena de cierta edad no debe demostrar su sabiduría.
 
La joven madre sonrió, contenta con el que su nena supiese mucho. No preguntó a qué se refería la señora setentona, y dejó que la nena siguiese jugando.  Nenes y nenas asertivos molestan a esas antiguas generaciones para las cuales los “muchachos hablan cuando las gallinas mean”.
 
Lo que sabía la nena no era/es el tema a ser discutido en aquel entorno. Fuera de allí, sí. Distinto a la antes mencionada señora, quedan muy pocos de los que dicen con cierto grado de preocupación - esa nena sabe mucho. Una vez se les oye, no deja de sorprender la relación casi causal entre las generaciones y el manejo de las creencias sobre cómo criar o deben comportarse los niños.

Las ideas que se tienen sobre lo qué es un niño, una niña, la adolescencia, y los fundamentos que subyacen dichas ideas no puede dejársele a los vendavales de la tradición, los religiosos, políticos de turno, académicos, y mucho menos a las agencias del gobierno encargadas de dirigir la educación y servicios a las familias. Estas ideas surgen de fuentes inesperadas: el comercio, las nuevas tecnologías, los viajes a Disney, y la reinterpretación y valorización de las ideas mismas.
 
Muchas décadas atrás, un mozo era un joven adulto. Hoy, un joven de esa misma edad es un adolescente, un niño grande. Un mozo era la primera etapa del mundo de los adultos. Un adolescente es un nene grande, la última etapa de la niñez. No extrañaba que un mozo de diecisiete años se “juntara” con una “mujercita hecha y derecha” de dieciséis porque las ideas de épocas anteriores a la modernidad no los veían como niños grandes; eran adultos en ciernes. Los mozos fueron reemplazados por los adolescentes; y con ese cambio se les convirtió en miembros de una etapa distinta, con expectativas basadas en una nueva concepción de las etapas del desarrollo de las crías.
 
El rock and roll, la psicología, el comercio especializado, los “tecno-compu”, las futuras reinas de belleza, los metro-sexuales han sembrado las semillas del cambio en torno a cómo se concibe la niñez, la adolescencia, su educación y las expectativas que tenemos en cuanto a cómo deben comportarse éstos. Y las nenas que saben mucho sorprenden y molestan a los viejos, mas enorgullecen a sus jóvenes padres. La sonrisa de la joven madre lo decía todo.

 

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