Saturday, May 9, 2015

Zarzuelas con Alcapurrias en la Placita de Santurce


“No se tome la vida muy en serio porque nunca va  a salir vivo de ella”. 
                                                                           (Yeyita la de la Quince)

La voz ’esgalillá ‘ que oía mientras más me acercaba al mercado no era la de Lizza Fernanda, el álter ego de un respetado profesor y crítico de literatura de la UPR, un artista del travestismo. Era la voz de una soprano, interpretando a la Luisa Fernanda.

Zarzuelas no es lo que usualmente se espera oír en los cafetines que se encuentran en los alrededores del emblemático mercado. Por la Placita se oyen combos tocando salsa, boleros en velloneras, congueros invocando a los santos. Aquella tarde de domingo, puros tenores, barítonos y sopranos deleitaban a la muy sorprendida audiencia. Y típico de los puertorriqueños, si le pones música, la que sea, la disfrutan. Sin encomendarse a nadie, así mismo fue, con sus palitos de ron, sus cervecitas, whiskys con agua de coco, allí aplaudían a las voces de los jóvenes estudiantes de música y gritaban bravos como el más ducho en el mundo del haute kultur. De rigor, que no podían faltar la frituras boricuas, con la reina de las mismas: las alcapurrias.

De la misma manera que habitan los aparentes mundos contrapuestos del reconocido profesor y artista del travestismo - una vida de erudición universitaria y de arte teatral en el que existe su Lizza Fernanda -, durante esa hermosa y fresca tarde puertorriqueña lo hacían los mundos de las alcapurrias y Luisa Fernanda; el mundo del cafetín placero cohabitaba con el de las operetas españolas. Para los muy enredados intelectuales que hoy escriben con cierto tono de desprecio hacia las clases populares (¡Y la de verborrea pos-modernista escrita por rebuscados egos con ínfulas de izquierdosos que sufren de lo mismo que critican.....!) o para los estetas con egos tan inflados que caminan sobre nubes, esa tarde de hermosas arias, friitas (cervezas en la jerga del cafetín) y frituras, fue testigo de que se puede lograr ese balance entre haute kultur y vox populi.

Al ser este un blog que incluye y arropa las sensibilidades del homo/zas (este zas se refiere al chasquear de las yemas de los dedos que tanto le gusta a algunos gays hacer cuando quieren afianzar un punto), es de notar la cantidad de numerosas parejas de hombres gays que por la Placita se encontraban; que no se puede negar, quedaron "leídos" (en otro escrito explico el significado de leer en la jerga gay portoricensis), delatados por los códigos que usan los miembros de esa sub-cultura para identificarse unos a otros. Con sello (véase jerga gay portorisencis) y todo, unos cuantos se andaban calando mutuamente. Fascinante mezcla: gays fuera del armario/clóset, estetas, obreros, zarzuelas y alcapurrias.

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