Wednesday, September 9, 2020

EDUARDO MENDICUTTI: GANAS DE HABLAR Y PODER HACERLO SIN ESTAR COLONIZADO POR EL SÍNDROME DE ESTOCOLMO

Cuando leí hace unos años  (de “una sentada”)  su novela Ganas de hablar, Eduardo Mendicutti me dejó con muchas ganas (valga la redundancia) de leer otras de sus novelas, de saber más sobre este autor, y sus ideas sobre la escritura. No había vuelto sobre Mendicutti hasta esta noche insomne. El buscador incluyó esta conferencia, que aquí enlazo, sobre  la novela y el lenguaje coloquial, las voces que el autor maneja.  

“A mí, no hay cosa que me descoloque más cuando estoy leyendo una novela y es que un personaje hable de manera inapropiada a lo que es y a lo que suponemos que es y lo que sabemos de él. Y a veces ocurre, por ejemplo, unos niños que hablan de una manera insólita para ser niños y, a menos que sean muy precoces o muy repipis o tengan una especial capacidad para absorber el lenguaje de no sé quién, resulta raro, ¿no?” 

Al margen del lenguaje coloquial, si leen Ganas de hablar descubrirán un tratado sobre el síndrome que tanto afecta a muchos, el de Estocolmo, colonizados y anticolonizados, que, como he escrito en este blog, no hay que nacer en una colonia para estar colonizado; interiorIzar las ideas y formas de sentir o o escribir el mundo que otros han impuesto, explícita o tácitamente, sobre los sujetos, objetos de la colonización, sin que éstos, tantas veces, reflexionen o estén al tanto de lo que guia sus palabras, gustos, comportamientos, interpretaciones de lo que leen.

Ante los garabatos que trazó en el papel, el niño, muy seguro de sí mismo, contó una historia que él controlaba. Toda niña o niño de esa edad hace lo mismo: inventa, dice lo que cree es la historia. Lee lo que escribe porque lo escrito representa lo que el autor decide qué es lo contado en el “garabato”. Años más tarde o meses, quizás, puede que sepa que lo escrito no lo controla por completo el escritor, y cuando le preguntan qué dicen las letras o garabatos o números contesta: “No sabo”. 

“Literacy literally changes the human brain. The process of learning to read changes our brain, but so does what we read, how we read and on what we read (print, e-reader, phone, laptop)", escribió Maryanne Woolf. (“Screen-based online learning will change kids' brains. Are we ready for that?”, The Guardian, August 24, 2020.) 

El lector que lee mis escritos con tono y temas costumbristas y los reduce a esa tendencia literaria, falla al no darse cuenta que los costumbristas anteriores no escribían sobre travestis sin tapujos, comiendo alcapurrias en la Placita de Santurce, o sobre jíbaros “aguzaos” en los niuyores, autosuficientes, nada patéticos a lo Enrique Laguerre o Abelardo Díaz Alfaro o Miguel Meléndez Muñoz, ni tampoco son ahogados por la historia. Mucho menos, se dará cuenta de que lo escrito con aparentes influencias de otras tendencias, puede que sea una crítica travestida, revertida de cómo son abordados ciertos temas. No es lo mismo escribir sobre una draga que se llama Miss Mira Mira en el Niuyork de los ochenta, que recrear sin miramientos a una copia casi exacta de la Judy Garland. 

Hacia finales de los setenta, durante un congreso literario en City College, algunos niuyoricans, liderados por Nicholasa Mohr, plantaron  cara y criticaron con severidad a dos o tres autores boricuas de moda y llenos de sí mismos, la “creme de la creme’ de las letras puertorriqueñas en la isla, por representar en sus cuentos y ensayos a los migrantes boricuaa en los EEUU como seres que no saben hablar ni inglés ni español, cafres, incapaces de ser sujetos activos en sus vidas y en la comunidad. Los muy reconocidos autores isleños se fueron a la defensiva. Una de ellas hasta lloró. Los niuyoricans pudieron leer más allá de lo que los autores no esperaban haber escrito. 

Un número significativo de estudiantes latinos en el Programa de Educación Bilingüe en CCNY, que estudiaron sus pregrados en Latinoamérica, tenían mucha dificultad comprendiendo los escritos en español de autores latinoamericanos que investigaban, exploraban los distintos modos de pensar que tienen los estudiantes frente a la escritura o lecturas. En parte la dificultad se debía a lo complicado y nivel abstracto de las ideas; pero no menos importante, por causa de la actitudes conservadoras hacia el aprendizaje de la lectoescritura que ellos cargaban consigo. 

(Para lograr que comprendieran los textos hice uso de los planteamientos que sugieren métodos didácticos fudamentados en lo que es conocido como “teorías de cohesión textual”. Para cada artículo asignado, preparaba preguntas y ejercicios que sirvieran de guía a los estudiantes de maestría. En otro escrito publicado en este blog exploro cómo distintos grupos de estudiantes, lectores "latinos" y  “americanos” que hablan español como segunda lengua, respondienron a los poemas afroantillanos de Palés Matos, Cabral y Guillén. Leer no se reduce a estrategias y contenidos, incluye sensibilades y predisposiciones.)

En el libro Sor Juana Inez de la Cruz o las trampas de la fe, Octavio Paz habla sobre las muches veces que tuvo que volver a leer a la monja poeta. Nada nuevo sobre el tapete, yo no paro de leer a José Ángel Buesa, me ayuda a conocer y disfrutar del amor desde tantas y distintas maneras, edades, pandemias. Y con Buesa le digo a los textos, igualito a cómo he leído los deseos en cada una de las edades del hombre: “pasarás por mi vida sin saber que pasaste// te diré sonriente: «No es nada... Ha sido el viento». Me enjugaré una lágrima... ¡y jamás lo sabrás!”. 

(anuncio no pagado y colado: mi novela inédita, Montevideo a Punta en voz de la Tellado, escrita en bolero, explora las distintas lecturas del amor que el amante, bailarín, bolerista de clavo pasado a lo "moi" hace en momentos diferentes, a través de distinas versiones -sea Tito Rodríguez o María Marta Serra Lima- de algunas piezas, representativas del género musical que es y fue tan influenciado por la poesía de Buesa: “Quizá pases con otro que te diga al oído”, o que te lea de otra forma y logre sensaciones nuevas, apabulladoras, con “esas frases que nadie como yo te dirá”, escribirá.) 

*(FORO COMPLUTENSE - Escritores en la Biblioteca: Conferencia de Eduardo Mendicutti. La novela y el lenguaje coloquial. Modera: Rosa Falcónhttp. //complumedia.ucm.es/visorContenido.php?contenido=q5ebOm9Vpf-y0ksg9kRrPg) 


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