Tuesday, April 21, 2015

40. Caminos. Montevideo a Punta: La versión de un bolero en voz de la Tellado

Y el bolero se hizo palabras; y las palabras, cuerpo.

Y sin esperarlo, por un instante abandonó al bolerista, los amantes, al autor; dejó un vacío. se perdió en la marcha, en la nada, no sin antes advertir, "caminemos, tal vez nos veremos, después".

Y se separaron, sin poder olvidar que estuvo presente, mas, cómo surgió, cuándo se fue, "no sé decirte cómo fue, no sé explicarme que pasó", pero de ti me enamoré", preguntaron y reafirmaron  el autor, bolerista, los amantes.

El bolero comenzó el camino antes de hacerse cuerpo; mucho antes, en la tierra, aire, agua. Fue una luz que iluminó todo, antes, mucho antes de mostrar por primera vez en Santiago su rostro, labios, manos, curvas y luego en tantas otras ciudades, campos, puertos y mares convirtió risas en manantiales, despertó inquietudes, construyó historias.

En cada rincón del alma ha quedado grabado; primero en las venas, células; y mucho más tarde, a saber cuándo, llega a  la voz, se hace melodía, palabra.

Y se vieron después. Regresó a Manhattan, Montevideo, corrió por la Interbalnearia, fingió ser hombre, mujer, transgredió, mintió, culpable de todo tipo de angustia, causó penas, perfidia, resolvió dilemas, perjurio, olvido, se hizo sombras, catarsis, dibujó siluetas en la bruma, pecó en la arena, se bañó en las olas, fue amado, y porque nunca es ajeno, amó.

- ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué me acostumbraste a todas esas cosas?
- Era usted el que cantaba "Sin ti la vida es nada, las horas son tormentos". ¿Quién la acompañaba? ¿Bailaron?
- Sí.


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